Llevaba años abandonado y ha encontrado ahora una segunda vida: un edificio de ladrillos donde antaño se elaboraba cerveza brilla como centro de arte contemporáneo en el corazón de Teherán.
La fábrica Argo, que producía en Irán una de las marcas de cerveza más antiguas y populares durante la dinastía Pahlavi (1925-1979), cerró sus puertas poco antes de la Revolución Islámica, cayendo en el olvido.
El edificio, construido hace más de un siglo, permaneció en ruinas hasta 2016 y servía de refugio para los sintecho en medio de paredes carcomidas por las inclemencias del tiempo.
“Hoy en día es uno de los...