Bacterias en la piel de las ranas podrían ayudar a combatir infecciones por hongos en humanos

En las últimas décadas, una enfermedad letal ha diezmado poblaciones de ranas y otros anfibios en todo el mundo, incluso llevando a algunas especies a la extinción. Sin embargo, otros anfibios resistieron la epidemia.

Sobre la base de investigaciones anteriores, los científicos de INDICASAT AIP, Smithsonian e instituciones colaboradoras sabían que las bacterias de la piel podrían proteger a los animales al producir compuestos que combaten los hongos. Sin embargo, decidieron explorarlos como posibles nuevas fuentes antifúngicas para el beneficio de los humanos y los anfibios.

 



"Los anfibios habitan en lugares húmedos que favorecen el crecimiento de hongos, que coexisten con estos y otros microorganismos en su entorno, algunos de los cuales pueden ser patógenos", comentó el científico del Smithsonian, Roberto Ibáñez, uno de los autores del estudio publicado en Scientific Reports. "Como resultado de la evolución, se espera que los anfibios posean compuestos químicos que puedan inhibir el crecimiento de bacterias y hongos patógenos".

 

 



El equipo viajó por primera vez a las tierras altas de Chiriquí en Panamá, donde el hongo quítrido, responsable de la enfermedad quitridiomicosis, ha afectado gravemente a las poblaciones de anfibios. Recolectaron muestras de siete especies de ranas para averiguar qué tipo de bacterias de la piel albergaban.

 



"Los anfibios tienen glándulas dispersas en su piel que producen diferentes compuestos", comentó Ibáñez. "Además, su piel está habitada por una comunidad diversa de bacterias que producen metabolitos que inhiben el crecimiento de hongos y otras bacterias".

 



De vuelta en el laboratorio, se recuperaron 201 cepas bacterianas de sus muestras y se probaron contra Aspergillus fumigatus, un hongo que causa aspergilosis invasiva en pacientes inmunocomprometidos. De estos, 29 mostraron actividad antifúngica, pero uno en particular llamó su atención: una bacteria llamada Pseudomonas cichorii. Este mostró el mayor potencial para inhibir el crecimiento de A. fumigatus.

 



Después de identificar las bacterias más prometedoras, los científicos tuvieron una nueva interrogante: entre todos los compuestos químicos producidos por P. cichorii, ¿cuál mantenía a los hongos a raya? Para averiguarlo, utilizaron técnicas de espectrometría de masas y redes moleculares.

 

También observaron las interacciones entre esta bacteria y A. fumigatus para identificar los compuestos bacterianos que actúan en áreas donde la actividad fúngica era más inhibida. Los compuestos principales eran lipopéptidos cíclicos que incluían massetolides y viscosina.

 




Este proyecto de investigación es prometedor para los humanos y las ranas. El estudio de las bacterias de la piel de las ranas panameñas puede conducir al desarrollo de fármacos alternativos para tratar los hongos que causan la aspergilosis en los humanos, que son cada vez más resistentes a los medicamentos y desafían la epidemia de quitridiomicosis, la principal fuente de muertes relacionadas con enfermedades en los anfibios de todo el mundo.

 

 



"Estamos mostrando a la comunidad científica un conjunto de posibles moléculas alternativas para combatir la resistencia a los medicamentos fúngicos en los humanos", comentó Christian Martin, autor principal del estudio junto con el investigador principal Marcelino Gutiérrez, ambos de INDICASAT.

 

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