Pasado el escándalo, Liam Neeson tiene que salvar su carrera

El actor Liam Neeson provocó un escándalo al recordar un episodio racista de su pasado y ahora tiene que salvar su carrera, un desafío al que muchas celebridades se han enfrentado en un mundo del espectáculo que suele ser más misericordioso que el de la política o los negocios.

 

 

El actor, de 66 años, contó en una entrevista una anécdota de hace 40 años, cuando estuvo deambulando por las calles para "matar" a un "negro bastardo" después de enterarse de la violación de una amiga por un hombre negro. Una semana después, en el panorama mediático siguen resonando sus palabras.


Las disculpas del actor británico al día siguiente en la televisión, afirmando "no soy racista", han calmado a muchos. Pero otros no le concedieron nada.

 

Para la directora negra Ava DuVernay, Liam Neeson es un símbolo del "privilegio blanco", que llevaría a la opinión pública a aceptar de los blancos lo que nadie toleraría para una persona negra.

 

En las redes sociales, muchas personas han pedido que sus escenas en "Men In Black" sean grabadas con otro actor. "No te sorprendas si alguien ya no quiere trabajar contigo", dijo la actriz Regina King, en una entrevista con el periódico The Independent, que inició la polémica por la entrevista de Liam Nesson.

 

"Los actos generalmente son más dañinos que las palabras", explicó Joseph Caobsky, profesor de la Universidad de Carolina del Norte y especializado en relaciones públicas. "Pero el de Neeson es un caso un poco único porque no fue solo lo que dijo, es decir, una opinión ofensiva, sino que lo que dijo estaba relacionado a un comportamiento real: compartir un momento en el que pensó en un comportamiento violento real hacia un hombre negro".

 

De acuerdo con varios especialistas en manejo de crisis, la entrevista televisada que ofreció el actor al día siguiente de la polémica a pesar de todo fue un buen comienzo.

 

"En un mundo donde todo es instantáneo tenemos que actuar más rápido que antes", consideró Ronn Torosian, fundador de la agencia 5W PR.

 

Neeson "debería seguir disculpándose", opinó, "y dejar claro que cometió un error más que tratar de defender o de dar el contexto de sus afirmaciones".

 

"Las acciones hablan más alto que las palabras", consideró Steve Jaffe, de la agencia Jaffe & Company. "Él debería reunirse con las organizaciones que están comprometidas con el diálogo sobre el racismo".

 

Una estrategia que solo puede funcionar, precisaron los especialistas, si se percibe como sincera y no oportunista.


En este momento, ninguno de los proyectos en curso de Liam Neeson parece estar amenazado por el escándalo.

 

Pero "la reputación que tenía antes de la crisis esta en riesgo", afirmó Steve Jaffe, que trabajó con Bill Clinton. "Es más fácil escuchar las excusas de un buen tipo" o percibirlo como tal, "que a alguien que parece que está tratando de mantener su trabajo".

 

Varios actores y directores han defendido al actor norirlandés, entre ellos la actriz negra Whoopi Goldberg.

 

Para Mark Hass, profesor de comunicación estratégica de la Universidad del Estado de Arizona, las celebridades gozan generalmente de una gran tolerancia del público.

 

"Creo que la tormenta mediática va a dispersarse tan rápido como se formó", dice sobre el caso Neeson.

 

Más allá del mundo del cine, músicos o políticos gozan también de una relativa impunidad por sus afirmaciones. "Simplemente mira a Donald Trump", dice Mark Hass, quien hace una clara distinción con el mundo de los negocios.

 

"La diferencia es que los CEO generalmente tienen un consejo directivo que los puede despedir", dijo al señalar que "ese no es el caso de celebridades como Liam Neeson, Mel Gibson o Kanye West".

 

Mel Gibson es también citado por muchos como ejemplo definitivo de un resucitado. Autor de declaraciones homofóbicas, racistas y antisemitas y acusado de violencia doméstica, este actor y director fue considerado en 2016 como persona non grata en Hollywood.

 

Después de casi una década de haber prácticamente desaparecido de la vida pública, regreso en 2016 y volvió a ser parte de la gran familia de Hollywood.

 

El actor Gary Oldman o el rapero Kanye West tuvieron cada uno con sus propias polémicas, pero no han salido de los escenarios.
Y si ampliamos el espectro a las propuestas sexistas o de homofobia, varias decenas cayeron en el olvido, a pesar de las controversias violentas momentáneas.

 

Joseph Cabosky cita el caso de Kevin Hart, quien cayó en una polémica en diciembre por viejas declaraciones homofóbicas y renunció hace poco a presentar la ceremonia del Óscar.

 

"Su película 'The Upside' salió unas semanas después", dijo "y estuvo mucho mejor de lo previsto".

 

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