La joyería bereber no la descubrió Madonna

EFEW | La joyería bereber es tendencia en Marruecos desde hace tiempo, pero ahora está a punto de dar el salto al mundo después de que la diva del pop Madonna apareciese en el último MTV Video Music Awards con un singular look cargado de accesorios bereberes procedentes de Marrakech.

Madonna apareció en aquel evento vestida con un batín estampado y un look un tanto sobrecargado con joyas bereberes traídas de la ciudad marroquí de Marrakech, donde en agosto pasado celebró su 60 cumpleaños, y lo relató a bombo y platillo en Instagram.

En la gala de MTV, Madonna se peinó con dos trenzas y se tocó con una colección de joyas compuesta por una espléndida diadema hecha con plata, monedas antiguas, coral rojo y ámbar, además de enormes pendientes redondos sujetados por encima de la cabeza. Todo muy étnico y muy bohemio-chic, rozando lo extravagante, en medio de su homenaje tan criticado a la reina del soul, Aretha Franklin.

Pero lo cierto es que antes de que Madonna lo mostrara, la joyería bereber ya había inspirado estilos vanguardistas en grandes eventos de moda como las obras de Karim Adduchi en el London Fashion Week.

Los amazigh (como a los bereberes les gusta llamarse) son los pueblos autóctonos del norte de África, presentes de Marruecos hasta Egipto, que han mantenido celosamente su lengua y sus tradiciones, entre ellas las vestimentarias.

Las joyas bereberes son de plata y van acompañadas de otros complementos como el ámbar amarillo, el coral rojo, los abalorios en rojo y verde, monedas antiguas y a veces llevan conchas y clavos de olor.

"Ahora hay mucha más demanda de joyas bereberes que hace unos años", cuenta a Efe Larbi Bouzalgha, propietario de una joyería de plata en la medina de la capital marroquí, Rabat.

Bouzalgha lo ve como una especie de reivindicación por parte de las nuevas generaciones de una identidad y una cultura amazigh, que ve en la joyería un ejemplo de su historia y simbología.

"Celebrar una boda bereber sin que la novia se adorne con estas joyas, es como si no fuera una boda", sentencia Bouzalgha, que añade que las jóvenes compiten en sacar los modelos más bonitos.

En el pasado, las bereberes llevaban estas joyas en su vida diaria y estos accesorios tenían una función social porque constituían una marca de la tribu a la que pertenece la mujer, además de un papel económico, porque atesorar joyas era una forma de ahorrar dinero.

Y, pese a que su uso se ha restringido en la actualidad a las fiestas y ceremonias, las jóvenes usan algunos de estos accesorios para darse un look "étnico".

Mientras atiende al goteo de clientas que preguntaban por diferentes modelos desde las modernas pulseras de plata estilo Chopard, hasta las clásicas fíbulas triangulares o las "tijarsin" (colgantes especiales para las trenzas), Bouzalgha señala que muchas mujeres marroquíes no bereberes piden ahora esta estética como parte de sus atavíos en las bodas.

También han dado el salto a las redes sociales, sobre todo a las más gráficas como instagram, donde la página "amazigh_fashion_officiel" recoge fotos de diferentes blogueras y jóvenes bereberes con diferentes estilos.

Hay una infinidad de modelos dependiendo de cada región, explica Bouzalgha, quien pone como ejemplo de esta diversidad la diadema de Madonna, un artículo procedente de la tribu de Ait Baamrán, que se concentra en la ciudad sureña de Sidi Ifni.

Dentro de este mundo, hay categorías: las joyas más apreciadas y caras son las "vintage", heredadas de familiares y que pueden remontar a más de cien años. Junto a ellos, están las imitaciones de estos antiguos modelos pero mucho más baratos; y también están los modelos modernos que fueron recreados e inspirados en los antiguos accesorios.

Si antaño las joyas bereberes eran obra de los reputados orfebres judíos, hoy ya desaparecidos, la artesanía se concentra hoy principalmente en Tiznit (en el sur de Marruecos, región de Sous), considerada la capital de la plata y donde se celebra cada mes de julio el festival de Timizar de este metal.

Las joyas bereberes cumplen a la vez un rol identitario de una cultura ancestral, y otro más estético y "trendy": en pleno siglo XXI y aparte de que Madonna cree tendencia internacional, las jóvenes marroquíes sacan del armario las joyas de sus abuelas sin sentirse anticuadas.

 

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