Benjamín Eisenman, el ilusionista panameño

Esparcir la magia y hacer que este arte se respete más es el objetivo del ilusionista Benjamín Eisenman, un chico de 21 años, que descubrió una gran pasión en esta milenaria destreza.

Con 21 años, este panameño que estudia en Dallas, Texas, debutó hace unos meses en el teatro La Plaza, con un espectáculo que cautivó a sus espectadores.

“Un amigo mío que se llama Randy fue quien me introdujo en la magia, él me mostró un truco y luego lo probé en el mall con unas chicas y ellas se quedaron con la boca abierta”, destaca Eisenman emocionado.

Con el tiempo, fue aprendiendo trucos de cartas fáciles, luego se empezó a poner un poquito más serio; optó por destrezas más avanzadas y hoy en día ya lleva cuatro años y medio con esta seducción.

Compromiso
Aunque estudia una carrera diferente al ilusionismo en la universidad, el joven judío destaca que, “me he metido tanto en esto, que conozco a varios magos del mundo, como David Blaine, que es uno de los más famosos y siento que cada día crece más la pasión”.

Practica sus trucos mínimo una hora al día, y cuando tiene tiempo libre pude hacerlo por cuatro horas seguidas.

Al igual que en Hogwarts (Harry Potter), confiesa que esto se estudia y se preparan, pero el trabajo de un mago es solo; práctica y ensayo.

“Estudias libros, ves videos con otros magos que son mentores, los que te dan cierto empuje o impulso para que lo hagas en frente de algún tipo de público”.

En un año se ve en una gira de verano aquí en Panamá, “dando a conocer su nombre más y quizás apareciendo en TV. Pero sobre todo, haciendo shows en tarima con ayuda de Dios”.

En unos cinco años espera estar en Estados Unidos, reuniéndose con otros magos para estar más empapado en este arte, en un ambiente donde haya judaísmo, que es lo que busca para estar estable.

Lineth Rodríguez
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