Un viaje de 16 siglos con los animales de Japón: del budismo al manga

EFE | La influencia histórica y religiosa de los animales en la cultura japonesa centrará el próximo año la exposición "The Life of Animals in Japanese Art" (La vida de los animales en el arte japonés), una muestra que incluye piezas jamás vistas fuera del país y que desvela los secretos del manga.

 

En un viaje de 16 siglos, la exposición incluye desde un caballo de arcilla, usado en el siglo VI en una ceremonia fúnebre, hasta los divertidos perros de lunares de la artista contemporánea japonesa Yayoi Kusama.

La Galería Nacional de Arte de Washington ha presentado esta semana sus atracciones estrella para el próximo año, en la que "The Life of Animals in Japanese Art" ocupa un lugar destacado con 315 piezas.

Esa muestra ha sido organizada por la principal pinacoteca de la capital, que la expondrá entre el 5 de mayo y el 28 de julio de 2019, en colaboración con la Fundación Japonesa y el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, donde una colección reducida se exhibirá entre el 8 de septiembre y el 8 de diciembre del próximo año. Robert T. Singer, comisario de arte japonés en el museo angelino, explica que, para él, la exhibición es un "sueño hecho realidad", ya que comenzó a imaginársela hace diez años, cuando alguien le preguntó por su infinita colección de animales japoneses.

"Estaba coleccionando todos estos animales, estaban en mi casa, en todos sitios y alguien me dijo: deberías hacer una exposición con todo esto. Y me decidí", relata. La muestra se divide en ocho secciones: Japón antiguo; el zodíaco nipón; la religión (budismo, sintoísmo y zen); mito y folclore; el mundo de los samuráis; el estudio de la naturaleza; el mundo natural (criaturas en la tierra, el aire y el agua); y, por último, el mundo del ocio. Ese orden, precisa Singer, "muestra una continuidad, una progresión en el tiempo".

Desde la antigüedad, los animales han tenido un particular significado espiritual para la cultura japonesa, tal y como encierran unas figuras conocidas como "haniwa", construidas con arcilla y que han sido encontradas cerca de tumbas, posiblemente porque se usaban para proteger a los muertos en el más allá.

Takehiro Shimada, el responsable de Comunicación y Cultura de la embajada de Japón en EE.UU., conversa sobre la dualidad entre la naturaleza y los seres humanos. "Los animales son amigos del pueblo japonés, históricamente vivimos en el campo y mirando al mar, así que los animales son un amigo natural de los japoneses. Los animales a veces son buenos amigos, otras son un poder divino que nos enseña el poder de la naturaleza y cómo vivir en comunión con ella", reflexiona.

Durante siglos, esa relación ha impregnado pergaminos, grabados de madera, kimonos y hasta cascos de samuráis. En el budismo y el sintoísmo, cada criatura tenía su propio lugar en el templo dependiendo de su poder divino. Por ejemplo, los ciervos eran mensajeros o actuaban como suplentes de los dioses, idea que aparece en un pergamino del siglo VI d.C., en el que un ciervo usa una nube para subir a la luna, donde se reflejan los dioses.

Osamu Honda, director de la Fundación Japonesa para las Américas, desvela a Efe uno de los secretos mejor guardados de la muestra: el pergamino "Monos y Ranas" de entre los siglos XII y XII d.C., una pieza en la que los animales aparecen jugando y que está considerada como el origen del manga japonés.

"No solo se representan animales tal cual, los animales están actuando casi como seres humanos", observa divertido Honda. La imagen enseña un conejo jugando con tres monos en persecución de un ciervo, una escena con muchas curvas en una composición asimétrica que sugiere humor y diversión en un mundo de fantasía. Ese mundo cobrará vida en una superficie de casi 1.700 metros cuadrados en la Galería Nacional de Arte de Washington.

 

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