El circo más tradicional se une al cabaret para celebrar su 250 aniversario

EFE |  Acrobacias, malabares, números con fuego y el burlesque más atrevido se unen, a su paso por el Festival Fringe, para celebrar el 250 aniversario del circo en el Reino Unido de la mano de la estrella de cabaret Bernie Dieter.

Con una entrada triunfal, como ella misma avisa, Dieter sube al escenario a hombros de los payasos de Splash Test Dummies, y con su presencia capta de inmediato la atención del público. La de hoy es una audiencia inédita, ya que está formada por el elenco de las compañías circenses que, hasta el 27 de agosto, actúan en Edimburgo.

Desde las técnicas más tradicionales a cargo de acróbatas, malabaristas o payasos, a las corrientes menos conocidas que incluyen toques de cabaret y burlesque. Todas ellas protagonizan el espectáculo dedicado a celebrar la historia del circo.

Como explicó en entrevista con Efe Dieter, que visita por séptima vez el Fringe, el evento persigue homenajear este arte, que cumple más de dos siglos apelando a la imaginación de todos los públicos. "Celebramos el circo en todas sus formas y en todo el mundo.

Es una tradición maravillosa que se ha perpetuado desde hace muchos años y estamos muy contentos de formar parte de ella", afirmó.

Enfundada en un ceñido mono negro del que sobresalen muchas plumas y con unos brillantes zapatos de tacón, Bernie Dieter es la protagonista de "Little Death Club", un espectáculo que define como "sexi circo cabaret". "Hay mucha diversión en él, es una suerte de celebración rock punk de un espectáculo de circo moderno.

Tenemos números con fuego, acrobacias increíbles y, sobre todo, un verdadero espíritu punk", sostuvo. Entre la extensa oferta del Fringe, el circo es una de las más destacadas, que a su vez cuenta con una variada programación, por lo que la artista subraya la importancia de que cada compañía encuentre su nicho y se diferencie del resto.

Un reto que, a su parecer, "Litlle Death Club" consigue por su carácter innovador y atrevido y por sus seis artistas que engullen fuego, se suben a trapecios y cantan al sexo en rocambolescos números, que no solo desatan risas, sino que dejan boquiabierto a más de uno.

"Nosotros somos un poco más alternativos, provocadores, definitivamente no es un espectáculo para niños, solo para adultos. Creo que es un género que ha tocado una fibra y que es muy necesario en el circo en este momento", opinó.

La artista, que ha sido descrita como una mezcla entre Lady Gaga y Marlene Dietrich, vivió el circo desde su infancia en Alemania. "Crecí en medio de un ambiente de libertad en una familia dedicada al circo.Desde que era pequeña llamaba siempre la atención, así que no sé exactamente cuando empecé, pero, desde entonces, he actuado por todo el mundo. Soy afortunada porque puedo dedicarme por completo a ello, lo llevo en la sangre", dijo.

Sus compañeros de escenario por un día, Paul y Kathryn O'keeffe, el matrimonio de acróbatas que conforma la compañía australiana Circa, también llevan toda la vida sobre las tablas, una trayectoria que queda patente en su espectáculo "Wolfgang", que se estrena por primera vez en el Fringe.

"La función incluye elementos relativos al circo que hemos estado practicando durante años de estar uno de pie encima del otro, especialmente yo encima de Kat, pero también hay teatro, narración y el mundo musical de Mozart", contó a Efe Paul, ataviado con la característica peluca de rizos blancos que recuerda al genio alemán.

Los dos artistas, amenizados por música en directo del conocido compositor, realizan varias acrobacias usando sus cuerpos, sillas y hasta una bicicleta, que hacen las delicias de los más pequeños.

Semejantes peripecias requieren un nivel de coordinación que, según matizó Kathryn, se basa en la confianza.

"La confianza en el circo es increíblemente importante porque pones tu vida y tu sustento en las manos de otra persona y tú también quieres que la gente de tu alrededor confíe en ti. Lo mejor del circo es que todo el mundo lo sabe y cuida del resto", indicó.

La artista destacó cómo el Fringe, con sus más de 3.500 obras de teatro, circo, danza, comedia y cabaret, permite que los artistas de industrias muy diversas entren en contacto. "Venir a un festival como el Fringe, donde hay miles de espectáculos, es fantástico porque ves muchos de ellos y te inspiras en lo que hace otra gente. Es simplemente maravilloso", apuntó.

 

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