Dayana Kenia, el emblema del colectivo TLGB en Bolivia

EFE | La lucha constante por ser feliz y ayudar a su familia marcan la historia de la joven transexual boliviana Dayana Kenia Zárate, que pese a haber tenido un final trágico, se ha convertido en un símbolo de lucha para la comunidad TLGB de Bolivia. De origen humilde, Dayana habría cumplido 26 años este 1 de julio, pero su vida se apagó en abril de 2016, cuando su pareja la torturó y degolló para robarle el dinero que había ahorrado para completar su cambio de sexo.

 

Los crímenes de odio no están tipificados en la legislación boliviana, por lo que los datos al respecto son una aproximación recolectada por organizaciones civiles, explicó  un representante del Colectivo de Transexuales, Lesbianas, Gais y Bisexuales (TLGB) de Bolivia, David Aruquipa. Según estos registros, en los últimos años hubo 65 crímenes de odio, de los que la mayoría "han quedado en la impunidad" porque los familiares de las víctimas no hicieron el seguimiento, lamentó.

Sólo uno, el caso de Dayana, llegó a juicio y a una sentencia para el culpable, lo que fue posible porque su familia entera "ha empujado ese carro sin desistir" en busca de justicia. "Por eso es importante para el Colectivo TLGB que todo el mundo conozca este caso, que su historia no sea un número más de asesinato y sentencia, sino que quede marcada en la historia de nuestro país", manifestó Aruquipa.

Llegar a aquello no fue sencillo, pues José Zárate y Angélica Bustamante, los padres de Dayana, peregrinaron durante un año y ocho meses entre La Paz y la ciudad de Santa Cruz (este), donde ocurrió el asesinato, para encontrar justicia. La historia de la joven, que se llamaba José María antes del cambio de sexo, las penurias de la familia tras su muerte y la memoria del proceso judicial fueron plasmadas en un libro presentado esta semana por la investigadora Virginia Aillón.

"Si alguna memoria copa los recuerdos es la del niño José María siempre alegre, siempre bailando, aún en las épocas de penuria que tuvo que pasar la joven familia", rememora el texto. Tras cumplir el servicio militar, buscó trabajo donde pudo, "siempre preocupado de la situación económica de su familia", señala el libro. Fue también en ese momento cuando empezó su vida paralela, cuando nació Dayana Kenia en la clandestinidad de la noche.

El único familiar que sabía de ello era su hermano Néstor, quien fue un apoyo fundamental "porque no es fácil encontrar varones que ayuden a otros varones en su opción sexual", dijo Aillón a Efe. Dayana decidió emigrar a Santa Cruz en 2013 en pos de prosperar y aunque al principio le costó, finalmente tuvo su propio negocio, una especie de bar que allí se conoce como "rockola" y que le permitió ahorrar y enviar dinero a su familia.

El 1 de abril de 2016, la joven fue hallada por una vecina en el baño del local ensangrentada, atada de pies y manos, con múltiples cortaduras en el cuerpo y quemaduras de cigarrillo en el rostro. El asesino era su pareja, Álex Villca, quien había empezado a trabajar para ella un mes antes del suceso. Los padres de la joven se enteraron de lo ocurrido y también de que su hijo José María era ahora Dayana Kenia. Ahí comenzó su calvario en busca de justicia, pero no estuvieron solos, pues les acompañó la comunidad TLGB, algo que ambos agradecen y destacan siempre.

En noviembre de 2017, Villca fue sentenciado a 30 años de prisión, pero una mujer sindicada como su cómplice fue absuelta, por lo que la familia no está "conforme del todo", dijo a Efe Zárate. "¿Pero qué más podemos hacer? Ya hemos luchado bastante (...) Fue muy terrible para nosotros", lamentó. Con todo, el caso de la joven permitió al Colectivo TLGB alzar la voz para reclamar que los crímenes de odio sean incluidos en las leyes bolivianas y motivó a que sus padres se conviertan en activistas por los derechos de esta población.

Cuando Dayana murió aún no estaba en vigor la ley que permite a transexuales y transgénero cambiar su nombre, imagen e identidad sexual en sus documentos oficiales, por lo que fue enterrada como José María. Con motivo de su cumpleaños, sus familiares decidieron cambiar su epitafio para que figure como Dayana Kenia. "Y ella se va a sentir más feliz. Ese ha sido su deseo y lo vamos a cumplir", aseguró su madre.

En el nuevo epitafio, el Colectivo TLGB dejará patente la lucha por justicia en su caso y las esperanzas que infunde su historia en esa población, explicó Aruquipa. El mensaje elegido reza: "Querida Dayana, eres una luz que ilumina nuestros caminos y luchas. Lograste construir lazos de amor entre tu familia amada y la comunidad que aprendió a valorar la vida. Donde estés, sigue pintando el cielo de arco iris".

 

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