La OCDE pide mejor cobertura social y formación, no más flexibilidad laboral

EFE | La OCDE considera que frente a las mutaciones del mercado laboral en una economía digital, que ofrece oportunidades pero también más precariedad, los gobiernos deben mejorar la productividad y la adaptación de los trabajadores con formación, pero no más flexibilidad.

En la presentación hoy de su nueva estrategia para la empleo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reconoce un giro desde el liberalismo que promovía en los años 1990 ante la evidencia del aumento de las desigualdades.


"Los progresos tecnológicos, la globalización y la evolución demográfica ofrecen, es verdad, numerosas oportunidades inéditas, pero de las que todos no se benefician", señala el secretario general, el mexicano Ángel Gurría.


Por eso insiste en que los responsables políticos deben concentrar su esfuerzo en "el acompañamiento de los que corren el riesgo de quedarse al margen con políticas selectivas en educación, formación, empleo y protección social".


La nueva estrategia para el empleo se presenta en un foro internacional en París, en el que participan, en particular, los ministros de Trabajo de Francia, Muriel Pénicaud, España, Magdalena Valerio, Chile, Nicolás Monckeberg, y Grecia, Effie Achtsioglou.


La organización parte de la constatación de que países nórdicos como Dinamarca, Islandia, Noruega o Suecia, que han apostado por la cantidad, pero también por la calidad de los empleos y por dispositivos en favor de la inclusión y contra las desigualdades, han obtenido "mejores resultados que los que se centran principalmente en la flexibilidad del mercado de trabajo".


Por eso, explica que aunque la flexibilidad y la capacidad de adaptación son "esenciales" para crear empleos de calidad en un entorno dinámico, "las ventajas y los costos que eso representa deben compartirse equitativamente entre las empresas y los trabajadores".


Los estudios de la OCDE muestran que uno de cada tres empleos corre el riesgo de sufrir cambios profundos a causa de la automatización, lo que exige reorientarse "en favor de políticas preventivas más que correctivas".


Eso debe traducirse, entre otras cosas, en un sistema de enseñanza y formación eficaz con el que los trabajadores puedan adquirir las competencias requeridas por las empresas y que les dé incitaciones para formarse durante toda su vida activa.


También en una vinculación entre las reglas de fijación de los salarios y el sistema impositivo con el objetivo de que sea más atractivo desde el punto de vista financiero trabajar que recibir un subsidio y proteger más a los trabajadores que a los empleos.


Y puesto que los "empleos atípicos", como los temporales o los independientes, van a crecer al calor de la economía digital, con los riesgos de precarización que eso supone, la OCDE pide a los responsables políticos que garanticen la protección social a todo el mundo, al margen del contrato o del empleo que se ocupe.


A ese respecto, propone ampliar la cobertura social, adaptar los regímenes existentes o crear nuevos dispositivos específicos para asegurar "una protección social mínima universal", y al mismo tiempo favorecer la portabilidad de las prestaciones para tener en cuenta los cambios durante la vida activa de las personas.


El conocido como el "Club de los países desarrollados" estima que hay que reforzar la igualdad de oportunidades para que el origen socioeconómico no sea determinante en la vida laboral.


Eso puede necesitar, entre otras cosas, intervenciones centradas en grupos más desfavorecidos durante el periodo preescolar y también durante la transición entre los estudios y el comienzo de la vida activa.


Otra de las recomendaciones de la OCDE es adaptar las condiciones de trabajo para una mejor conciliación de las obligaciones profesionales, familiares y sociales que contribuya, en particular, a disminuir las diferencias entre hombres y mujeres.

 

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