El sonido de la biodiversidad colombiana también se recolecta

EFE | Los sonidos de la naturaleza son solo un complemento del bello paisaje para un caminante desprevenido, pero para los oídos entrenados de algunos científicos colombianos son la firma sonora de la biodiversidad y merece ser recolectada y estudiada.

Alexandra Buitrago, miembro del equipo del Banco de Sonidos Ambientales (BSA) del Instituto Alexander von Humbolt, tiene esos oídos y pasea por la zona rural del municipio de Cimitarra, en el departamento de Santander (noreste), con un micrófono al hombro para cazar los sonidos que le depara el entorno.

Su tarea es ampliar la colección del BSA con los cantos de los pájaros y sus "vocalizaciones", que se encuentran en este rincón del país.

"Es una manera más de conocer la biodiversidad porque muchas aves no se pueden ver, pero si las escuchas tienes la plena seguridad de que ahí están", explicó a Efe Buitrago.

Ella forma parte de una expedición de más de 50 expertos en ciencias biológicas y sociales del Humboldt que se encuentran estos días en varios puntos de Cimitarra para completar el proyecto Santander Bio, que busca estudiar el estado de la biodiversidad en esa región.

La expedición, que empezó el pasado 7 de julio y se extenderá hasta el próximo 20, cuenta con especialistas en todos los tipos de especies animales y vegetales, además de un equipo de ciencias sociales que analiza la relación de las comunidades con la naturaleza en el departamento.

Buitrago suele salir temprano en la mañana o al atardecer, cuando las aves son más activas, para registrar con su grabadora y micrófono los sonidos que emiten.

Se guía por sus oídos y su conocimiento para identificar cuáles son y si merece la pena registrarlas. Una vez termine la expedición, el equipo del BSA seleccionará las grabaciones que necesita, las editará para limpiarlas y las guardará en la biblioteca, que ya acumula 22.407 cortes de sonido.

Además de los archivos de audio, los expertos del Humboldt generan una reproducción gráfica de la vocalización llamada espectrograma, como si se tratara de unas notas musicales, que permite leer el sonido con mucho más detalle.

El mundo sonoro de la biodiversidad no es tan sencillo y requiere estas prácticas para poder estudiarlo con profundidad, ya que un pájaro puede llegar a imitar el canto de otro, pero con el espectrograma se puede distinguir cuál es cuál.

Conocer este ámbito permite no sólo identificar las especies de aves sin necesidad de verlas, sino que lleva a tener una información mucho más amplia de su comportamiento.

Por ejemplo, los pájaros son capaces de comunicar sonidos de alerta que entienden varias especies, como cuando distintos tipos de aves se unen en una sola bandada para cazar y defenderse mejor de los depredadores.

Los pájaros que vuelan en el nivel más alto son los encargados de vigilar y emiten estas alertas cuando ven peligro, aunque en ocasiones lo hacen para engañar a sus compañeros y repartirse mejor la comida.

Pero los matices de los cantos de las aves van un paso más allá: hay pájaros de estas mismas bandadas que son capaces de distinguir cuando la alerta es real y cuando es una trampa.

Las grabaciones también sirven para registrar un "paisaje sonoro", cuando varias especies de animales están activas y "no puedes separar" unas voces de las otras, explicó Buitrago.

Estos paisajes sonoros son una radiografía de la biodiversidad de un espacio, ya que comprende el ruido y el canto de aves, insectos, mamíferos y anfibios.

"No es muy común que se utilice el sonido para la investigación", lamentó Buitrago, quien considera que esta aproximación al estudio de la biodiversidad es una "herramienta poco invasiva" y "útil", ya que no requiere permisos especiales ni cazar especímenes para poder estudiarlos.

Sin embargo, el Banco de Sonidos Ambientales continúa aumentando su biblioteca de la biodiversidad, en donde los pájaros de Colombia seguirán cantando indiferentes al paso del tiempo.

 

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