La discriminación y otras confusiones

HORA CERO, (Miguel Antonio Espino Perigault*).- Desde hace algunos meses hemos conocido acciones dirigidas por activistas de grupos interesados en modificar el significado de la palabra "discriminación" en nuestras leyes. Un significado muy claro y completo. Pero, se trata de una jugada política engañosa, utilizada en todo el mundo por grupos de la ideología de género, empeñados en cambiar la cultura tradicional. La sorpresa es parte de la astuta estrategia que evita o minimiza el debate positivo, propio de una sociedad democrática.

En nuestro país, la trampa política se prepara por la supuesta generalizada discriminación racial, que ha despertado la sensibilidad de grupos de la etnia negra, que a nadie molesta y que nadie molesta entre nosotros. Pero es la entrada a otros objetivos políticos que, a nivel global, busca destruir la cultura tradicional de raíces cristianas. Lo que se busca, en el fondo, es el matrimonio homosexual y la adopción de niños por esas parejas.

La importancia del asunto es que el aparente enriquecimiento del lenguaje por la manipulación mediática influye en el lenguaje coloquial y abre camino a la aceptación de cambios legales y culturales por las confusiones producidas en el pensamiento popular y hasta en el profesional. Así, por ejemplo, en Europa y Estados Unidos, se han logrado resaltar, como expresión supuestamente legítima de la palabra sexo (gender), el concepto de "orientación sexual", incurriendo en una tautología.

El propósito ha sido especificar conductas homosexuales no relacionadas con los dos únicos sexos, sino con los múltiples supuestos géneros (gender) inventados por el homosexualismo militante, una aberración anticientífica y anti-lingüística; pero de valor político engañoso.

Una lesbiana, homosexual, travesti, bisexual, un trans o un inter, o lomo lo quieran llamar, es siempre un hombre o una mujer, nada más, no importa lo que la personase diga que se siente ser. No necesitan leyes protectoras especiales para beneficiar mentiras.

De ese modo, la valoración de la "orientación sexual" (e identidad de género), desvinculada de lo natural, ha conducido a debates (Países Bajos) sobre la legalización de prácticas sexuales como la pedofilia, la pederastia y el bestialismo, todas ellas orientaciones sexuales, aberrantes, pero orientaciones sexuales, sin duda alguna.

Como en todos los países signatarios de la Carta de las Naciones Unidas, nuestro país protege a las personas de toda discriminación, incluida la sexual, que sólo es de hombre o mujer, condición orgánica natural.

Pero, esta situación legal no parece satisfacer a algunas personas militantes o relacionadas con movimientos ideológicos de vinculaciones internacionales y de esforzado protagonismo político.

*El autor es periodista

Foto: uchile.cl

 

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