Entendiendo las APP

Después de la tormenta viene la calma. Al menos eso dicen. Pero no siempre es así. Después de la tormenta es que se comienzan a descubrir los daños que causó la tormenta.

 

Es el momento de recoger los escombros e intentar tomar las medidas necesarias para que si vuelve a ocurrir otra tormenta las consecuencias no sean tan nefastas. Ese sería el escenario en un entorno ambiental. Pero en el entorno humano las cosas son mucho más complicadas.

 

Y si imaginamos el entorno político es un quebradero de cabeza. Al terminar un gobierno debería ser un momento de regocijo por el trabajo realizado, por los avances logrados, pero en Latinoamérica y particularmente nuestro amado Panamá la situación es casi como el paso de un huracán.

 

Es el momento de comenzar otra vez, levantar escombros para ver que se puede reutilizar, que hay que desechar o lo peor ver que sorpresas encontramos.


No debería ser así, el inicio de un nuevo gobierno debe ser el momento de empeñar fuerzas para avanzar no para estar intentando levantar escombros y determinar responsabilidades de quienes no hicieron su trabajo o se aprovecharon del cargo para hacer otras cosas no tan santas.

 

El dilema es dejar todo y seguir adelante, borrón y cuenta nueva, pasemos la paginas y dejemos todo en la impunidad. Claramente no, ¿pero de quien es la responsabilidad? ¿del funcionario que descubra un mal manejo? ¿del Ministerio Público? Obviamente tenemos un problema dentro de otros problemas.


¿Y qué dicen los padres de la patria? ¿O es que a nadie le importa?

 

 

Gabriel Perea
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* Asesor tecnológico.

 

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