Qué vaina llegar a viejo

Reconozco que a mi edad las cosas que antes eran muy fáciles, hoy se tornan en un tema que exige mayor esfuerzo. Claro que me refiero a la actividad física.

 

 

Sin embargo, la actitud de algunos pareciera estar dirigida a menospreciar la capacidad intelectual de los que hemos tenido la fortuna de llegar a viejos.

Por supuesto que reconozco el derecho de nuestros jóvenes a aspirar, e incluso a ocupar posiciones que les brinde la experiencia, tal como ocurrió en nuestro momento a los que hoy peinamos canas. Es decir, su longevidad en nada ha disminuido su afán de seguir contribuyendo al desarrollo de la humanidad.

En Panamá pareciera que hay una peligrosa tendencia entre los que pretenden levantar un muro que a la larga puede ser fatídico. No es bueno para nada pretender un esquema social de intolerancia que raya en el irrespeto hacia el aporte de aquellos que todavía pueden brindar lo mejor de su inteligencia en beneficio del desarrollo del país.

Para nada nos asusta el ímpetu de los jóvenes. Por el contrario, celebramos esa actitud porque precisamente en esa fuerza está la fortaleza del terreno que les permitirá alcanzar el éxito. Lo que lamentamos, es la arrogancia de algunos, pocos afortunadamente, que piensan que “el turno les corresponde” a costa de lo que sea.

En mis tiempos, éramos reverenciales con los que nos superaban en edad y experiencia. Los tratábamos como lo que eran, verdaderos maestros que nos mostraban el camino por el que debíamos transitar para alcanzar el éxito.

Hoy, y lo digo con más vergüenza que pena, esa actitud de respeto se ha ido perdiendo. Estamos rodeados de inexpertos que aunque tienen mucho talento, les falta bastante camino por recorrer. Son los que ven como un gran defecto ser adulto mayor, cuando su única virtud es la de ser jóvenes.

 

 

Euclides M. Corro R.
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* El autor es periodista.

 

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