La criminalidad en Panamá aumenta

La delincuencia en el país sigue cobrando una cantidad de víctimas, las que en su mayoría lo han sido de hurtos y robos a mano armada.

 

 

Desde establecimientos comerciales, restaurantes, residencias y estacionamientos, dependientes, clientes y moradores, han sido sometidos por los delincuentes apropiándose de sus recursos y en ocasiones perpetrando lesiones corporales.


En las cárceles de la Joya y de la Joyita, la mayor cantidad de crímenes realizados por los internos son calificados como de lesión al patrimonio económico, lo que se traduce en hurto, robo y robo agravado, lo cual es un reflejo de la realidad de lo que acontece actualmente en el país.

 

Los delincuentes hacen uso de armas, objetos punzo cortantes y de otros objetos, para asaltar a sus potenciales víctimas a las que en muchas ocasiones han estudiado previo a la comisión delictiva.

 

En estas cárceles, mediante un estudio realizado durante 2017, 2018 y 2019, el mayor porcentaje de los delitos cometidos fueron hurtos, robos y robo agravado, siguiéndoles en porcentaje los delitos contra la seguridad colectiva y contra la salud pública calificados como posesión y tráfico de armas, posesión y tráfico de drogas, y los homicidios en tercer lugar.

 

El aumento rampante de la criminalidad en el país ha tenido un gran impacto en la población panameña la cual ha realizado ingentes inversiones en sistemas de protección tales como cámaras de video, alarmas, compañías de vigilancia y controles en áreas residenciales.

 

Sin embargo, los delincuentes no les interesa que existan cámaras que dejen en evidencia sus rostros cuando no están cubiertos, perpetrando sus crímenes sin ningún problema ni cuidado. Esta situación se hace evidente en personas y negocios que poseen equipos de protección y vigilancia mientras que, en otros sectores, los más empobrecidos no lo pueden hacer quedando sin algún tipo de protección a merced de la actividad criminal.

 

Con la inmigración al país, también han llegado delincuentes que se han sumado a las pandillas y a las bandas de narcotraficantes, en algunos casos importando nuevas modalidades a la delincuencia local.

 

Debemos señalar que en el hurto no existe ningún tipo de violencia, mientras que en el robo si la hay con penetración de la propiedad que se está violentando. El uso de armas lo califica como robo agravado en el que existe violencia o intimidación de la víctima, En muchos casos del robo con violencia se llega a perpetrar un homicidio.


Omar O. López Sinisterra
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* Abogado y criminólogo.

 

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