El que nada debe

Faltando pocos días para darle vuelta a la página; o sea, la finalización del periodo presidencial de Juan Carlos Varela, se están dando movimientos muy raros que despiertan la sospecha sobre situaciones que nos ponen a dudar sobre la honestidad de algunos de los componentes del agonizante gobierno en mención.


Las informaciones que nos llegan, ya sea a través de funcionarios, de los medios informativos y las redes sociales, señalan sobre el “ruido” que hacen cientos de trituradoras de papel las 24 horas del día, en lo que supone sea la eliminación de documentos que puedan comprometer la honestidad de algunos altos funcionarios.

 

 

La incomodidad que le causó al Ejecutivo que el Vicepresidente elector solicitara datos sobre las finanzas públicas al Contralor General, provoca la lógica suspicacia sobre el tema y las razones de tal reacción, olvidando que se trata precisamente de “información pública”. No acuso a nadie ni doy por un hecho real todo lo que se viene diciendo, pero no puedo ignorar el escenario que estamos observando, cuando precisamente vimos la misma “película” cuando la actual administración reemplazó a la del señor Martinelli y todos los cargos que contra él se hicieron. Otro ejemplo.

 

La incursión de auditores a Pandeportes es un ejemplo. Su actual director se negaba a facilitar una prolija investigación y por ello se produce un acto que lo deja mal parado y que estamos seguros nos ofrecerá “cualquier cantidad de bellezas”.

 

 

Y seguimos. La terquedad de la presidenta de la Asamblea Nacional de impedir, a pesar del pronunciamiento de la Corte Suprema, a que auditores de la Contraloría revisen las partidas especiales que fueron manejadas por los “honorables” padres de la patria. Es una lástima que esto se repita cíclicamente en nuestro país.

 

 

Los ciudadanos entregamos la administración del Estado entendiendo que los que fueron electos actuarían con transparencia y cuidando los mejores intereses del Estado. Sin embargo, olvidaron que en vez de servirse al pueblo, se sirvieron a ellos mismos. * El autor es periodista.

 

 

 

 

Euclides Corro
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