Escrito por Analissa Rosas Leyton el Publicado en Columnas de Opinión

Ser padre es ser maestro y aprender cada día más

En vísperas del Día del Padre cabe reflexionar un poco, sobre tan importante rol… y es que ser padre es mucho más que un título: es un cargo de gran impacto en el desarrollo de los hijos.


La figura paterna tiene un papel importante en todos los periodos del desarrollo de los hijos, y el vínculo del niño con su progenitor resultará influyente en diversos aspectos emocionales durante el transcurso de su vida.


A lo largo de los años, la sociedad ha otorgado a hombres y mujeres roles, tareas y espacios que debían asumir según se “esperaba” para su género; a ellos el trabajo productivo y a ellas el reproductivo: se estipulaba dentro de los hogares quién debía asumir como propias ciertas tareas, siendo las mujeres a las que se les responsabilizaba de las actividades relacionadas con el trabajo doméstico y de cuidado, mientras que a los hombres se les atribuía principalmente satisfacer las necesidades económicas del hogar, es decir el aporte monetario.


Beneficiosamente, esta división de roles ha experimentado algunos cambios a través de los años y hoy en día es común ver a padres mayormente involucrados en temas de crianza y cuidado de sus hijos, lo cual resulta provechoso tanto a nivel individual y familiar como social.


Con una adecuada presencia de la figura paterna es probable que los niños tiendan a aprender e imitar, de él, la manera en que se relacionan los hombres con las mujeres, Y, en el caso específico de los varones, la figura paterna es el modelo a través del cual aprenden a ser padres.


El progenitor que está presente y participa de forma sana en la crianza, genera mayor autoestima y seguridad en el hijo, además de ser una guía para construir y establecer vínculos con otros, basados en el respeto y amor.


Esta saludable presencia también propicia el desarrollo de una mayor autonomía e independencia, podría orientar en temas propios de la sexualidad. Un padre también promueve la adquisición de valores sociales y el desarrollo moral.


Siempre es un buen momento para fortalecer, retomar o mejorar los vínculos con los hijos, y aunque en ocasiones no resulte sencillo, continuamente se debe seguir trabajando en que cada vez sean más fuertes.


En el caso de los padres que no viven con sus hijos, también es importante que encuentren el espacio para nutrir el fortalecimiento de esta unión padre e hijo.

 

 


Algunas sugerencias que podrían fomentar un vínculo emocional positivo entre padre e hijo (a):
- Involucrarse en toma de decisiones: Es importante propiciar que al tomar decisiones sobre los hijos, la opinión del padre sea tomada en cuenta.


- Participar en el cuidado: Será beneficioso si el padre asiste a las reuniones en el colegio, a las citas médicas y sea participe de lo que sea posible.


- Compartir tiempo de juego y actividades diversas: El juego es una oportunidad para compartir afectos, desarrollar la reciprocidad, así como también es una instancia en que los niños/as aprenden a regular sus propios estados emocionales.


- Contemplar la posibilidad de un pasatiempo: Tener un pasatiempo en común, padre e hijo, puede convertirse en un espacio para divertirse y probablemente en un lindo recuerdo para toda la vida.


- Dialogar y comunicarse: Llevar a cabo constante comunicación con los hijos resulta importante para conocerlos, entenderlos y ayudarlos. También resulta productivo conversar sobre las emociones y las formas de expresarlas. El mundo de los afectos también es cosa de hombres.


Valiosos aquellos padres que educan con amor y en quienes los hijos ven en ellos protección, un confidente que los escucha y les da la mano en los momentos difíciles. ¡Feliz día del Padre!


Analissa Rosas
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Psicóloga Clínica