Escrito por Cristóbal Silva el Publicado en Columnas de Opinión

El pecado original de la Constitución vigente

El “pecado original” que persiste en la actual Constitución parece estar en la falta de separación e independencia administrativa y operativa real de los tres Órganos del Estado dada la injerencia del Ejecutivo, la que se deriva en gran parte de la estructura que crea y sostiene un sistema extremadamente presidencialista.

 

 

Dicho sistema presidencialista se generó desde el diseño mismo de la constitución, el cual tenía como objetivo central, la transferencia del poder concentrado en el desaparecido Cuartel Central de la Guardia Nacional que estaba ubicado en la Avenida A, hacia el Palacio de las Garzas en San Felipe. Este diseño preveía la elección del General Omar Torrijos como siguiente presidente de la República, antes de firmar el nuevo Tratado del Canal.

 

Al parecer, EE.UU. insistió en que Panamá debía realizar “nuevas elecciones democráticas” y tener una constitución luego del Golpe de Estado de 1968, que abolió la constitución aprobada en 1946, como requisito para poder firmar los nuevos Tratados. Si no se elimina esta estructura de la constitución mediante una Asamblea Constituyente que prepare una nueva constitución, la situación persiste.

 

Por esta razón, simple reformas constitucionales, parciales y muy puntuales a temas que solo responden a intereses de algunos grupos o gremios, y que no se consultan con el verdadero soberano y dueño del poder constituyente que es el pueblo, serán siempre insuficientes y carentes de la legitimidad que debe acompañar a una constitución que rige para toda la nación y no solo para parte de la misma.

 

Reformas propuestas por la “Concertación Nacional”, la cual no fue creada para dictar reformas constitucionales carecen de la apropiación ciudadana y por ende no pueden ser aceptadas como legales y afines a los requerimientos de la ciudadanía, que actualmente reclama una verdadera refundación de la nación, la cual debe iniciar con la convocatoria de una Asamblea Constituyente que elabore una nueva constitución con el enfoque central de redimir el “pecado original” que tiene la constitución aún vigente.

 

El pueblo en general parece estar comprendiendo que una Asamblea Constituyente es la real solución para establecer nuevas y modernas normas constitucionales que sirvan para fundamentar nuevas políticas públicas que enfoquen a la obtención del Bien Común para todos los panameños. Actualmente hay organizaciones civiles recogiendo firmas para una convocatoria constitucional por iniciativa ciudadana, la cual seria la expresión más genuina del poder constituyente ciudadano.



Cristóbal Silva
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* El autor es ingeniero.