Monedas Martinelli’s

Para aquellos que desconocen la razón de la existencia de tan desagradable instrumento financiero, les explico un poco. Es un tema de Costo Beneficio donde prevalece la economía del país ante el gasto de la incomodidad en los bolsillos del panameño.

 

Para el gobierno panameño es mucho más barato licitar la emisión “Acuñamiento” de monedas Balboas que adquirir los billetes de un Dólar. El Gobierno de Estados Unidos de Norte América le vende a cualquier otro gobierno los billetes y monedas que deseen adquirir al valor de este, es decir hay que pagar un dólar por un dólar, hasta allí estamos bien, pero, acá viene el mayor de los problemas, lo vende como se dice en el argot industrial “Ex Plant” es decir a las puertas de la planta de fabricación, en este caso la Reserva Federal.

 

Los gobiernos deben pagar para recibir el dinero comprado: Seguros, fletes a Puerto, flete entre países, flete entre puerto y Banco Nacional de Panamá, en nuestro caso, además de caravanas de resguardo en los traslados.

 

Como verán es un gasto que encarece el Dólar llegando a costar hasta Diez Centavos más, que no suena mucho, pero en un contenedor se pueden meter 10 millones de dólares, lo que significaría tener que pagar 1 millón de dólares para tenerlo en el banco nacional.

 

Agregando al costo el inconveniente que la vida útil de un billete de 1 dólar se promedia en 6 meses, es decir hay que cambiarlo, devolviéndolo a la reserva federal cada 6 meses, lo que duplica nuevamente todos los gastos.

 

Que sucede con el famoso Martinelli, bueno: El valor de acuñación es inferior a 1 dólar aproximadamente 95 centavos, el costo del flete es mas o menos el mismo, el seguro es inferior ya que no tiene el riesgo de transporte del billete, solo tiene valor en el territorio nacional.

 


No hay que cambiarlo cada 6 meses ya que una moneda tiene una vida útil de aproximadamente 30 años. Como verán, todo parece indicar que nos tendremos que acostumbrar al desagradable uso del famoso Martinelli y pagar las consecuencias de zurcir nuestros bolsillos o cargas monederos que aguanten mayor peso. 

 

 Luis Solano
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* El autor es administrador de empresas.

 

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