Presidente Electo

Actualmente se tiene entre los principales temas de discusión pública, diversas opiniones sobre cómo se debe actuar sobre las necesarias modificaciones a la Constitución vigente.

 

Por un lado están las organizaciones de ciudadanos que abogan por una constituyente que delibere, prepare y apruebe una nueva constitución y por el otro lado están los grupos gremiales particulares, principalmente asociados al poder económico del país, que abogan por reformas parciales muy específicas para cambiar algunos aspectos de la misma Constitución.

 

Hay que recordar que la Constitución de 1972 fue impuesta por el gobierno militar del momento, sin la debida consulta o diálogo. Es decir, no hubo la necesaria participación ciudadana y la misma fue aprobada por la denominada Asamblea de los 505 representantes de corregimientos, a tambor batiente, tan solo golpeando la mesa que tenían al frente.

 

Hoy parece revivir el fantasma de la imposición, ya no militarista, sino por un grupo de civiles que sin debate alguno, y a espaldas del pueblo, quiere imponer sus criterios sobre reformas constitucionales que no parecen ser las que se conforman con el querer mayoritario del pueblo.

 

Es una realidad fehaciente que es necesaria la participación ciudadana para intentar modificaciones constitucionales que transformen las estructuras constitucionales para mantener un Estado Constitucional Democrático. En Panamá, es necesario eliminar el excesivo presidencialismo, establecer un sistema judicial con suficiente independencia para lograr una justa aplicación de la justicia en pleno derecho, reestructurar el Órgano Legislativo, provocando una real separación de los Poderes del Estado, defender los DD.HH., sociales y económicos de los ciudadanos.

 

No se puede omitir la necesidad de reestructurar además, el Tribunal Electoral, reduciendo el poder omnímodo que se le ha concedido para organizar y normar los procesos electorales. Es obvio que ante la coyuntura que vivimos, ya no son válidas las reformas parciales que no cambian sustancialmente los vicios que contiene la actual constitución y que en esencia son adversos a una real participación ciudadana en los quehaceres del Estado.

 

El Presidente Electo, Laurentino Cortizo debe ser asesorado de buena fe, en el sentido que proponen los que abogan por una nueva constitución, de carácter innovador y actualizador, que introduzca los cambios que establezcan las bases para la generación de las leyes y políticas publicas para alcanzar el progreso continuo del país. Es la aspiración de la mayoría de los panameños.



Cristóbal Silva
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*El autor es ingeniero

 

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