Un mar de promesas y una pobre oferta electoral

Las promesas abundan, pero la oferta electoral infunde miedo, salvo rescatables excepciones. ¡Da espanto! La quiniela la integran candidatos que aspiran a varios cargos de elección. Temen quedar fuera, por la campaña de “No a la reelección”, y atraídos por la descentralización apuestan a seguir “pegados a la ubre”.

Otros han sido juzgados, tienen cuentas pendientes con la justicia o se tiene indicios de estar vinculados a la narco mafia, a delitos de peculado, contra la administración, enriquecimiento ilícito… en resumen ¡corrupción! Aún así se les permite correr, utilizando argucias legales. ¿Será que el ratón mutó a buen custodio del queso?

 

 

Hay quienes cual monarcas buscan heredar, a consortes e hijos, puestos de elección y partidos que “reservan” curules y hasta postulan a aspirantes de otros colectivos. Unos más, simplemente, van tras el fuero. Candidatos a presidente han obtenido menos votos que firmas colectadas por independientes, y como corolario un partido nacido del vientre de otro, se beneficia del subsidio que otorga el TE.

 

 

 

Su candidato “libre y espontáneamente” declina, vuelve a desaparecer, pero antes anuncia que su partido se suma a la “fuerza electoral” de su matriz. El fiscal electoral cual genio de “lámpara maravillosa” emerge, ¿será para servir a su amo?. Otros admiten la comisión de delitos, devuelven lo robado y se les condena por no dejar. La interpretación de las leyes electorales es un juego de azar, donde a unos les sale el boleto ganador y a otros..que se los lleve candanga.

 

 

 

Pasado el 5 de mayo los magistrados del TE deben pensar en un nuevo Código Electoral, dadas las situaciones denunciadas, con el propósito de preservar la democracia y el desarrollo de un torneo en equidad.

 


* La autora es comunicadora social.

 

María Teresa Patiño Amor
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