Dr. Gaitán: Diabetes e inercia médica

Desde hace varios años se conoce que entre el 10 al 16% de la población mundial padece de diabetes mellitus. El 90% de los casos pertenecen a la denominada diabetes tipo 2. El 50% de estas personas ni siquiera han sido diagnosticadas.

Del resto que ya conoce su condición, sólo uno de cada tres, mantiene la diabetes en un nivel de control efectivo para disminuir el riesgo de las complicaciones como la ceguera el infarto, el derrame cerebral, la falla renal, la disfunción eréctil y las amputaciones de los pies.

 

 

A qué se debe que tan pocas personas alcanzan los niveles óptimos de control? Uno de los aspectos más discutidos, ya por años, es la llamada "inercia médica", qué consiste en que el inicio del tratamiento o su intensificación son demorados una y otra vez y no se emprende una corrección de las acciones anteriormente propuestas.

 

 

 

Existen factores de parte del médico, cómo son: desconocimiento del impacto de esta tardanza en la salud del paciente, tiempos de consulta muy cortos, debido a la abundancia de pacientes por atender en sistemas de salud saturados y también a la falta de preparación en el manejo de tallado de la diabetes, sobre todo en el caso de la insulina.

 

 

Existen también algunos factores propios del sistema de salud, como la falta de equipos, instalaciones, recursos humanos, reactivos de laboratorio para los diagnósticos y controles de seguimiento, tratamiento de baja calidad y variedad, y la poca disposición de recursos para el área de "Educación en salud", de tal manera que se da prioridad a las urgencias y se deja de lado los asuntos importantes, aunque tengan un gran impacto futuro. De parte de los pacientes existe, de forma inicial, gran negación a aceptar el diagnóstico de diabetes, así como a aceptar que tendrá que modificar su vida si quiere conservarla.
Existe mucha resistencia a cambios en el estilo de vida hacia patrones más saludable, cómo ejercitarse, caminar, nadar, bailar, en fin, aumentar la actividad física que se lleva a cabo diariamente.

 

 

Hay oposición, también, al cambio de los patrones alimenticios, hacia la utilización de patrones más saludable, como "la pirámide de la Alimentación" o "el plato del buen comer", también existe mucha resistencia de parte de los pacientes cuando la intensificación del tratamiento significa la utilización de insulina.

 

 

E incluso existe resistencia al cambio, inercia médica, en las etapas de prevención secundaria y terciaria cuando a pesar de haber tenido por ejemplo, ceguera el paciente no quiere cambiar los hábitos de vida y no cumple con el esquema de tratamiento propuesto.

 

 


Debemos reconocer este fenómeno "la inercia médica" y TODOS, poner nuestro mayor y mejor esfuerzo para vencerla, haciendo de esta forma que una proporción mayor de los pacientes se beneficie y evite las temibles complicaciones de la diabetes como: la ceguera, la falla o insuficiencia renal, el infarto al corazón, el derrame cerebral, la amputación de pies y piernas y la disfunción eréctil.

 

 

 

 

Dr. Edgardo Gaitán
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