Pasaron los carnavales. Enseñanzas

No es materia de discusión que un alto porcentaje de ciudadanos dedican ahorros y sacrifican compromisos importantes en celebrar los carnavales (a principios del mes de marzo).


Estos últimos carnavales han revelado cifras de hechos de violencia muy preocupantes.

 


Los accidentes y delitos de tránsito revelan un total desprecio a las normas de nuestro Reglamento de Tránsito. Las miles de multas impuestas por causas conocidas sustentan lo afirmado. No le importa a un grupo de ciudadanos estas reglas y la violentan poniendo siempre en riesgo su vida y de otros panameños.

 


Las riñas o tumultos violentos reafirman la intolerancia creciente de nuestra población ocasionada por la ingesta desorbitada del alcohol y de otras drogas. La conclusión, es que tenemos un grave problema de salud mental colectiva con peligrosas secuelas para la denominada salud física. Además del rol del hogar, la escuela y la propia sociedad que podrán mejorar esas alteradas conductas, es urgente las sanciones más severas a estos delitos. Me refiero al incumplimiento de nuestro Reglamento de Tránsito.

 


Como dijo una Ministra de un hermano país vecino, “la salud debe estar en todos las instituciones públicas”.

 

No es solo responsabilidad de las autoridades del Tránsito. Compete a otros Ministerio y autoridades autónomas el trabajo en reducir los accidentes y los desórdenes de conducta que llevan a estas lamentables y crecientes cifras. No seamos firmantes de Convenios Internacionales sobre la materia, para solo archivarlos y justificar viajes estériles que nos cuestan tanto a los contribuyentes.

 


* El autor es médico.

 

 

Eduardo A. Reyes Vargas
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