Sueños truncados

El sueño de cada panameño o de una familia es y será un hogar, una casa, techo, vivienda propia un apartamento, que para la mayoría de la gente constituye la principal inversión de su vida, y que hoy parece estar cada día más alejada del habitante promedio.

Hoy quiero referirme a las familias que con mucho esfuerzos y sacrificios de toda la vida logran superar las barreras, sobre todo económicas, para logar la ilusión, que luego es arruinada por fuerzas de la naturaleza o por la ineptitud y apatía de las autoridades que permiten, sin la debida inspección, la construcción de viviendas en lugares que colapsan, inundan, se las tragan los socavones, etc.

 


Que se pierden por la mala de planificación de obras y mantenimiento a las tuberías de los sistemas pluviales o la canalización de ríos y quebradas y el ejemplo más reciente es el de una comunidad “plaza valencia”, que, tras la rotura de las tuberías de aguas servidas y pluviales, dañó varias casas que tiene penando a una decena de familias en Panamá Norte.

 

 

Recuerdo el drama de “colonias del prado” en el área Este de la ciudad de Panamá en donde fallecieron panameños porque la construyeron las viviendas en un predio inundable o aquella tragedia en Bocas del Toro, que tras las fuertes lluvias que se registraron la madrugada de un domingo de un diciembre del año 2015, 15 casas resultaron inundaciones por obstrucción de alcantarillas o las 23 viviendas sumergidas por lluvias en Portobello en la costa de la provincia de Colón.

 

 

Aquellas 30 casas de San Miguelito y Panamá Oeste que resultaron anegadas por las lluvias caídas en junio de este año, inundadas en el sector 3 de Pacora; barriada Los Ángeles; sector 5 San Miguelito; San Fernando, Juan Díaz; Parque Lefevre, calle 9 y sector 5 de Samaria.

 

 

 

En la vía principal de Chanis; Santa Elena; calle 14 de Juan Díaz; Parque Lefevre; Río Abajo; Las Acacias, en el corregimiento de Don Bosco, en Veracruz y Panamá Pacífic en Panamá Oeste. Todas traen como consecuencia el sueño truncado de miles de familias, pero lo doloroso de este asunto es que eran evitables. Luego no aparecen los responsables y mucho menos las aseguradoras. Así es el rostro de la tragedia en este país.

 


* El autor es periodista.

 

Melquiades Valencia
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