Votar antes por el qué, que por el quién

En las próximas elecciones de Mayo será más importante votar por el “Qué”, que por el “Quién”.


Importa menos el candidato que los valores o anti-alores que representan sus ideas y conducta conocidas.


Y es que todos somos el resultado de los valores, respetados o no, propios de la cultura en la que nos realizamos. Valores y cultura están en íntima relación. Y nuestra cultura, gústenos o no, es cristiana, más o menos bien practicada.


Una cultura que nos llega desde las antiguas Grecia y Romay el judaísmo, todo depurado y enriquecido por el cristianismo.


La palabra latina, desde sus iniciales significados, apuntó siempre hacia la vida, la verdad y el bien. Aunque se crearon antivalores, todos son anti-cristianos.


El Dios en el que no creen nuestros ateos es el Dios Cristiano. Como nunca antes, la lucha contra los valores es global, impulsada por movimientos políticos de género, furiosamente anti-cristianos, que pretenden imponer el matrimonio homosexual y el aborto, cambiando Constituciones y leyes. Esto, para empezar.


Todos los candidatos deben definirse claramente contra esos anti-valores. Debemos exigírselo. Es nuestro derecho.

 

Es hora de recordarles a los políticos los clarísimos mensajes emanados de las multitudinarias marchas por la vida y la familia, alentadas por gropos, movimientos e iglesias cristianas y laicos humanistas. Se me ocurre que los medios interesados en esta perspectiva moral podrían recordarles esos valores.
* El autor es periodista.

 

 

Miguel A Espino Perigault
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