Hipertensión arterial en el paciente diabético

La presión arterial es una enfermedad crónica al igual que la diabetes mellitus. Decimos que se tiene hipertensión arterial cuando la fuerza de la sangre que se ejerce sobre las paredes de las arterias es mayor a el nivel aceptado por la comunidad médica en base a estadísticas muy grandes.

La organización Mundial de la Salud define la hipertensión arterial como aquella elevación mayor a 140 milímetros de mercurio y 90 mm de mercurio para las presiones sistólica y diastólica respectivamente.

La presión sistólica es aquella que se ejerce sobre la sangre para que circule en el momento de la contracción cardíaca, por otro lado la presión diastólica corresponde a la fuerza que se ejerce durante el tiempo de la relajación del músculo cardíaco y es dependiente principalmente de la habilidad para contraerse o elasticidad de las grandes arterias como la aorta.

Ambas presiones son muy importantes y ninguna es más peligrosa que la otra; cualquier tipo de hipertensión puede causar graves daños en el organismo e incluso la muerte.Por tanto, como con todas las enfermedades crónicas, lo más importante es el diagnóstico o detección temprana y su tratamiento correcto el desarrollo de metas para lograr y el consiguiente seguimiento para verificar que el paciente mantiene las metas, una vez logradas, a largo plazo.

La hipertensión arterial es responsable de la mitad de las muertes por enfermedad del corazón, si a eso le sumas las muertes que ocurren como consecuencia de enfermedad cerebral vascular, podrás explicarte porque la hipertensión es la causa de muerte más común en el hemisferio occidental.

Las consecuencias de la hipertensión pueden ser infarto de miocardio infarto cerebral, también llamado enfermedad cerebral vascular o popularmente conocidos como derrame cerebral; pero la situación no termina allí, la hipertensión arterial también es uno de los factores que con más frecuencia lleva a la pérdida de la función de los riñones y a la dependencia de proceso de diálisis, también es responsable de muchos casos de ceguera y de falla cardíaca.70% de los diabéticos, también es hipertenso, por lo que los daños pueden ser más intensos y presentarse más temprano.

El tratamiento debe ser enérgico.Desde el inicio deben seleccionarse metas acordes a cada paciente y deben programarse citas con rigurosidad para vigilar que se logren esos niveles o metas y que se mantengan en el tiempo.

La tendencia actual es al uso de varios medicamentos o principios activos juntos en una sola tableta, puesto que esto facilita el cumplimiento del tratamiento de parte de los pacientes y evita los olvidos de algunas dosis durante el día.Si tienes casos de hipertensión en la familia debes empezar a monitorizarte o medirte la presión aún más temprano en la vida.

 

Dr. Edgardo Gaitán
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