El precio que debe pagar la humanidad por el éxito

Parafraseando al físico alemán Albert Einstein “procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores”. Es importante definir la clase de logro que deseamos alcanzar.


A pocos días de celebrar el Mes de la Patria y culminar un año, que para mí, ha sido difícil es buscar el rumbo que tomará nuestras vidas nos encamina por el tipo de seres humanos que somos o queremos ser.

En un mundo donde pensar es casi un pecado, donde no dejar que la corriente te lleve es un crimen y donde ya no solo eres juzgado por amigos, familiares o personas que te rodean sino por el mundo entero, se ha convertido en un desafió encontrar lo que en verdad te da valor.

Para muchos desnudarse en internet, tomar una foto extrema que podría costarte la vida o hablar mal de otros, incluso con falsos comentarios, te convierte en celebridad; pero la fama y quizás la riqueza que estos te puede dar vale realmente tu humanidad.

Esa capacidad de para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás personas. Estamos empeñando nuestra capacidad de ser humanos por fama, dinero, ideología o por querer ser original o ser parte del show.

“De todas las ruinas del mundo, la ruina del hombre es, sin duda alguna, el más triste espectáculo” (Théophile Gautier). Lo dice los mandamientos: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (Marcos 12:31) o si prefieres: Ama al hombre, pues él eres tú. (Nikos Kazantzakis).

Cuándo nos dejamos de amar, cuándo el ser humano se convirtió en el enemigo, cuál es el precio que debemos pagar por alcanzar un espejismo de éxito. * Periodista.

 

Yalena Ortíz
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