Medicamentos y precios

Tema redundante al igual que la pasividad de quienes por responsabilidad constitucional deben proveer a tiempo los medicamentos a la población. Soy convencido que la prevención y el adecuado auto cuidado de la salud evitarían el consumo creciente de muchos medicamentos, pero la realidad es otra. Solo por mencionar ,diabetes, trastornos de lípidos e hipertensión arterial como factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares que encabezan nuestra morbilidad y mortalidad en Panamá, dan idea suficiente de la demanda de ese tipo de medicamentos. No excluyo cánceres. Su ausencia puede significar empeoramiento de las enfermedades y muertes evitables. Realidad que sustenta claramente esa responsabilidad de dotar oportunamente de medicamentos a nuestros pacientes. No hacerlo por razones injustificadas es ser cómplice de esas angustias que sufren nuestros ciudadanos. Aunque la palabra regulación sea satánica, se imponen algún mecanismo de regulación de precios para esas medicinas cuya ausencia por desabastecimientos o carencia de dinero para adquirirlos signifiquen hospitalizaciones innecesarias y muertes prematuras prevenibles. Esa libre competencia entre distribuidoras muchas veces es virtual. Hay precios casi iguales entre productos y escasas alternativas. Tenemos la esperanza que el próximo gobierno, deje de ser convidados de piedra en la solución de tan grave problema. Se impone un dialogo o contrato social sobre este tema. El gasto de bolsillo que la mayoría de panameños realizan para obtener sus medicamentos es alto e injusto.
Un salario promedio de los panameños de 600 balboas lo hace inalcanzables. La salud de un país es un bien nacional. Basta de intereses mezquinos. Usted lector o un familiar quizás sea víctima de esas medicinas caras, de su desabastecimiento y sus consecuencias. 

Eduardo Reyes Vargas
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* El autor es médico.

 

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