El final de una saga de persecución

  • Cristóbal Silva
Cristóbal Silva |

El pasado 9 de  agosto, llegó a su fin, por lo menos en su primera fase, la saga conocida como los “pinchazos telefónicos”, cuya ejecución intelectual fue atribuida al ex presidente de la República  Ricardo Martinelli. 


Su guión caracterizado por un alto contenido novelesco, finalizó con un fallo absolutorio unánime y total de toda culpa de los cargos hechos a Martinelli.


  Este proceso nació con claras evidencias de violaciones de todos los derechos humanos y constitucionales correspondientes al Sr. Martinelli.

La saga, como le hemos denominado, estuvo minada de una gran número de procedimientos irregulares, desde que inicio con su detención en Miami (EE.UU.), hasta que llegó a Panamá extraditado.

 Durante el juicio, se pusieron en evidencia un sinnúmero de violaciones, torturas físicas y emocionales y hasta la negación de servicios médicos oportunos que pusieron en peligro la propia vida de Martinelli.

El proceso de juicio para el caso, inició en la Corte Suprema de Justicia, sin que la misma tuviese la competencia para realizarlo. 


El Magistrado de Garantías (¿?) Jerónimo Mejía, que tenía el deber de salvaguardar los derechos del acusado, insistió en mantener la competencia de la Corte, lo cual era a todas luces inconstitucional. 


Finalmente tuvo que desistir por orden de la misma Corte y se pasó al Sistema Penal Acusatoirio  (SPA).

Esta experiencia sirvió para demostrar el uso del “lawfare” por parte del Gobierno, que por cinco años persiguió al ex presidente. Conclusión: Estado de Derecho tiene que ser refundado por una Constituyente. 

Cristóbal Silva
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* El autor es
 ingeniero.