Cambios constitucionales para acabar con la corrupción

Eso es lo que prometió el hoy presidente [de la República de Panamá, Juan Carlos Varela Rodríguez) y desempolvan los aspirantes a gobernar, a la caza de simpatizantes, en medio de una población cansada del contubernio entre los órganos del Estado.
Las voces contra la impunidad y la corrupción, tienen el poder para enterrar las aspiraciones de los políticos deshonestos, que, bien dijo un expresidente en campaña, tienen secuestrados a los partidos y al país.

El saqueo rampante, los beneficios para unos pocos, la justicia selectiva y más, aumentan el descontento de una mayoría que reclama transparencia y respuesta a sus necesidades básicas.

Entre los puntos principales de las reformas constitucionales propuestas destacan impedir la relección en cargos públicos, reducir el número de diputados y eliminar las planillas que suman cientos de miles de dólares, que terminan en los bolsillos de quienes nos representan de manera indigna. La desilusión y el enojo va también contra los responsables de aprobar los presupuestos y verificar su ejecución.

Da pena que la representatividad que sustenta a la democracia esté amenazada por los elegidos para resguardarla, que en lugar de ser la voz de los ciudadanos atienden la de sus colectivos, aún cuando antagonicen con sus electores.

Exigimos - y merecemos - un cambio radical.
* La autora es comunicadora social.

María Teresa Patiño Amor
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