Políticos cuesta abajo

En mi niñez, de eso hace mucho tiempo, observaba sin entender por qué en las elecciones llegaban camiones llenos de gente humilde, como si fueran ganado”, a depositar su voto.

Igual llamaba mi atención ver a uno que otro repartir escobas, sacos de azúcar, etc., Eran los tiempos que igual se escuchaba una cuña que decía: “Dicky será, Dicky será, el presidente de Panamá”.

Los candidatos en su mayoría eran miembros de la oligarquía criolla, empresarios “de renombre”, etc., que se alternaban cada cuatro años el poder gubernamental.

Una realidad que se repetía en muchos países latinoamericanos, por lo que en varios de ellos se produjeron “interrupciones democráticas” para dar paso a las “revoluciones”.

El poder cambio de mando y se comenzaron a escuchar nuevos apellidos ocupando posiciones que antes solo pertenecían a la “rancia oligarquía criolla”, como son mencionados en los textos educativos e históricos.

Los tiempos cambiaron, los ricos de entonces siguieron siendo los dueños del poder económico, y salvo una que otra excepción, los “apellidos desconocidos” que se involucraron en el manejo administrativo del Estado, igual, como si fuera un karma, comenzaron a enriquecerse.

Hoy uno escucha en la Asamblea, por ejemplo, a un conocido personaje hablando de una guerra de los ricos contra los pobres, cuando ahora el forma parte del primer grupo, muy lejos de aquellos tiempos en voceaba arriba de un “pick-up” la venta de verduras y legumbres.

Muchos perdieron el norte. Demagogos que solo saben insultar y como si fuera algo muy natural, quedarse con el dinero que es del pueblo panameño. Se han sofisticado y ahora cuentan con “planillas especiales” para nombrar a su familia y el uso de nombres ajenos para usarlos fraudulentamente.

El país decente reclama justicia. Que los ladrones del erario público sean castigados por la justicia. Y la única forma de impedir que se sirvan de la inmunidad y la impunidad, es negándoles el voto para que no se reelijan.

Ojalá eso sea suficiente y que los nuevos no lleguen con la actitud de “quítate tú para seguir robando yo”. 

Euclides Manuel Corro Rodríguez
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*Autor es periodista.

 

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