La prensa sirve a los gobernados y no a los gobernantes

Cuando el NY Times y el Post publicaron documentos sobre los engaños de cuatro administraciones norteamericanas acerca de la guerra de Vietnam, una orden judicial buscó amedrentarlos. El fallo de la Corte Suprema fue contundente: “la prensa sirve a los gobernados y no a los gobernantes”.

 

Rescato esta frase en momentos en que hay quienes buscan acallar el reclamo de adecentamiento del pueblo que dice no a la reelección; de otros que exigen no se les nombre, cuando hay indicios que les vinculan a casos de corrupción, y los que pretenden una ley mordaza para las redes sociales.

La relación del poder político y económico con la prensa da para ríos de tinta y un inmenso debate; no obstante, corresponde al ciudadano estar bien informado y hacer oír y valer su voz. En especial, al umbral de unas elecciones donde gobierno, partidos, dueños y directores de medios, personajes influyentes e inclusive periodistas tienen sus propios intereses en este “juego de tronos” por el control y el poder de la opinión pública.

Pese a todo, la censura, como herramienta para silenciar voces, es inadmisible, Se impone el respeto a la libertad de expresión y el ejercicio de un periodismo veraz, dado el papel determinante de la prensa en el fortalecimiento de la democracia.
* La autora es comunicadora social.

María Teresa Patiño Amor
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