Vida, familia y libertad

Las tres palabras que presentan este artículo definen el campo de batalla en donde se libran los combates políticos que decidirán, para su bien o su mal, el sentido, forma y contenido de la humanidad, de los seres humanos, como sociedad organizada según las leyes de la naturaleza.

Y es que, por razones ideológicas aberrantes, esas tres importantes palabras (y otras) son manipuladas por organizaciones cuyo propósito, comprobado por estudiosos de alto perfil, es la destrucción del frondoso árbol la cultura y civilización de raíces cristianas, largamente atacado por toda clase de plagas ideológicas en su milenaria historia.

La vida, la familia y la libertad alcanzan su verdad en el cristianismo, que ha dado a la luz la más brillante civilización en la historia.

Pensadores cristianos ven en nuestros tiempos señales apocalípticas. Aunque siempre las ha habido, quizá como nunca antes, las armas del mal –la mentira, lo irracional, lo antinatural- se vuelcan contra el ser humano como individuo racional, de familia, libre para forjar su plenitud, su verdad, a la que es llamado por su naturaleza.

Estas tres palabras: vida, familia y libertad, como se entienden en el cristianismo es la verdad que se proponen destruir los políticos movidos por la ideología de género, aquí y en todas pares.

¿Cuántos candidatos conocen el problema y lo toman como el peligro que significa?

La opinión pública panameña cuenta, felizmente, con algunos analistas y forjadores de opinión –aunque muy pocos- que lo han entendido y advierten la amenaza.
Pero no basta. Hay que poner las ideas claras por el Bien Común.

Miguel A Espino Perigault
espino,Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
* Autor es periodista.

 

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