El descrédito, la mejor defensa

Parece ser que el descrédito es la mejor defensa. Es el arma preferida entre políticos y personas sin criterio. Se le atribuye al gran [físico Albert] Einstein, que el ignorante ataca con la boca y el sabio se defiende con el silencio.

Hay quienes para brillar necesitan apagar la luz de los demás, por fortuna, también están los que con madurez toleran y hacen caso omiso a esta mala costumbre.

La diatriba y la confrontación están algo contenidas en este periodo de veda electoral, pero el clima se complicará cuando se levante.

Estemos preparados.
A través de las cartas de mi abuelo, muy cercano al presidente Belisario Porras, descubro que la conducta de políticos y electores ha variado poco de 1900 a la fecha.

Pero me queda claro también que quien sirven al país con el corazón puede disfrutar de prestigio mas no de riquezas.

Su único caudal es el cariño de la gente.

Tengo aún muchas por leer para desentrañar, en el intercambio epistolar, el pensamiento de dos hombres durante una época donde se luchaba no solo con palabras sino a riesgo de su propia vida. Prometo compartirlas en futuros escritos que sirvan de inspiración.

* La autora es comunicadora social

María Teresa Patiño Amor
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