Arnulfo y el reo de Miami

El reo de Miami exhibe libros que nunca lee, su ministra de Educación se caracterizó por atentar contra la literatura nacional y los clásicos, victimizó a los aguiluchos en su afán de deslucir el cincuentenario del 9 de enero.

 

El reo de Miami reconoció públicamente que fue un “yes man” del imperio de Wall Street. Hoy en el juicio inventa enfermedades para burlar la justicia. Nada aprendió del caso de Noriega. Sus asesores de comedias están lejos de ser como Lope de Vega o Shakespeare, además son un mal ejemplo de Aristófanes.

El reo de Miami es un pésimo actor. Arnulfo Arias, fue un líder auténtico de los desposeídos, los marginados lo apoyaron incondicionalmente. Se enfrentó con valor a las pretensiones del Coloso del Norte, nunca tuvo la mentalidad de protectorado que caracterizó a la oligarquía.

Por eso Washington conspiró siempre en derrocarlo. Era un nacionalista, inspirado en los principios patrióticos de Acción Comunal.Arnulfo en el juicio que le hizo la plutocracia panameña en 1951, demostró seguridad en sí mismo, con elegancia enfrentó a sus acusadores y durante el proceso nunca hizo nada que afectara el decoro de un expresidente.

Leyó la odisea de la nave Kon Tiki, nunca habló ni tuvo un gesto descortés, su postura fue ecuánime, solo al final expresó “Vox populi Voz dei”.

Arnulfo era un hombre culto. Un ser de paradojas, polémico, se le amó y odió. Tuvo aciertos y errores.

El reo de Miami debe leer de Santiago Posteguillo la novela El asesinato del emperador, el protagonista es igual a él. El reo de Miami quiere parecer lo que no es. Recomiendo la lectura de “La Apología de Sócrates” para que aprenda lo que es un hombre con dignidad y honor.

Ricardo Ríos Torres
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. * El autor es escritor y docente.

 

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