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Un sistema corrupto y viciado


En las últimas semanas la comunidad decente de este país se ha visto impactada por la forma en que los “honorables” diputados manejan millonarias sumas de dinero en forma incorrecta y por demás cuestionable, que compromete su presente y futuro político.

Lo que más asombra y causa estupor es que pretendan defender un asunto tan “obscuro” con aquello de que ellos están dando respuesta de trabajo a una gran cantidad de personas.

Y nos preguntamos, ¿desde cuándo los diputados son una agencia de empleo? Por otra parte, provoca estupor que intenten justificar que en sus “planillas personales” tienen nombrados a los miembros de su familia.

Pero para equilibrar nuestra crítica, igual debemos prorratear la responsabilidad.

Y es que jamás, ni antes ni ahora, se le debió entregar estos dineros a los legisladores porque en el fondo su único objetivo es el de “comprar la conciencia” de los mismos para que acepten y aprueben cada propuesta de proyecto de ley en que el Ejecutivo de turno tiene interés.

El diputado está para legislar. Buscar normas legales que propicien el desarrollo del país y no exigir dineros para mantener el clientelismo electoral y garantizar ventajas para reelegirse en su curul.

Como lo quieran ver, un asunto que a todos nos provoca pena ajena. Y en medio de esta trifulca, bien vale preguntarse por qué es hasta ahora que la Contraloría viene con sus aspavientos como si no supiéramos que todos estos dineros son auditados y autorizados por la entidad en respaldo a los intereses del gobierno central.

Ojalá que la experiencia sirva para entender que se impone eliminar todas estas planillas que lo único que promueven es la corrupción y mediatizar la conciencia de quienes debieran servir con lealtad al pueblo panameño.

Euclides Manuel Corro Rodríguez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. * Periodista.

 

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