Comunidad judía alemana exige más protección, Merkel promete "tolerancia cero"

Las principales autoridades alemanas se reunían este jueves en la sinagoga de Halle, escenario de un mortífero atentado con dos fallecidos, con miembros de la...
  • Homenajes florales frente a la sinagoga de Halle (Alemania) el 10 de octubre de 2019.
Halle (Alemania) (AFP) |

Las principales autoridades alemanas se reunían este jueves en la sinagoga de Halle, escenario de un mortífero atentado con dos fallecidos, con miembros de la comunidad judía que pide más protección y acciones contra una extrema derecha que gana espacio en el país.

La canciller Angela Merkel, por su parte, prometió este jueves "tolerancia cero" frente "al odio". "Los representantes del Estado de derecho deben utilizar todas las vías que éste les brinda para combatir el odio, la violencia (...) es la tolerancia cero", declaró en Núremberg en un discurso ante sindicalistas metalúrgicos.

El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, será el primero en acudir a la sinagoga, acompañado por un representante del Congreso judío mundial, Maram Stern, y el presidente del Consejo central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster.

Este último consideró "escandaloso" que la sinagoga atacada no estuviera protegida por la policía el miércoles, cuando los judíos celebraban una de sus fiestas más sagradas, el Yom Kippur, el día del Perdón.

El miércoles por la noche, la canciller Angela Merkel participó en una vigilia de homenaje y duelo en la gran sinagoga de Berlín y condenó tajantemente el ataque.

"Necesitamos actos y no solamente palabras" para proteger los lugares de oración, denunció por su parte el presidente del Congreso judío mundial, Ronald Lauder.

Sobre todo "debemos crear un frente unido contra los neonazis y otros grupos extremistas. El hecho de que ganen espacio 75 años después del Holocausto habla por sí solo", agregó.

Asimismo, el fiscal federal, Peter Frank, afirmó que el joven atacante quería "cometer una masacre". "Lo ocurrido ayer (miércoles) fue (un acto de) terrorismo", destacó.

- Un ataque retransmitido en directo -

El miércoles, un alemán de 27 años, identificado por la prensa como Stephan Balliet, irrumpió armado ante la sinagoga de Halle, 170 km al suroeste de Berlín y mató a dos personas.

El agresor vestía ropa militar y llevaba un casco en el que había instalado una cámara para grabar el ataque. Su intención era cometer una masacre en el lugar de oración, en el que había unos 80 fieles.

Hijo único de padres divorciados, había abandonado sus estudios de química nomás comenzarlos a causa de una operación al estómago. Vivía con su madre a unos 40 km de la sinagoga, y pasaba todo el día "enganchado a internet", según su padre.

Una puerta cerrada con llave que resistió a sus disparos le impidió concretar sus planes.

"Hoy, Dios ha querido que viviéramos", publicó en las redes sociales una de las fieles presentes en la sinagoga, Rebecca Blady.

El agresor mató entonces, aparentemente por casualidad, a una persona que pasaba por allí y después a un cliente de un restaurante turco cercano. La policía hirió al agresor y terminó arrestándolo.

En principio, el hombre actuó solo y de manera bastante improvisada. Su ataque parece inspirado por el perpetrado por un extremista de derecha australiano en marzo contra varias mezquitas de Nueva Zelanda, que dejó un saldo de 51 muertos.

El ataque del agresor de Halle fue difundido en directo durante 35 minutos en la plataforma Twitch, fue visto, en tiempo real, por más de 2.000 personas y compartido en las redes sociales.

Antes del atentado, el autor también publicó una especie de manifiesto antisemita en el que expresa su intención de "matar tantos antiblancos como pueda, preferentemente judíos", según el observatorio del terrorismo SITE y el diario Die Welt.

La comunidad judía de Alemania suma unas 225.000 personas y ha crecido tras la llegada de numerosos judíos de la ex Unión Soviética a principios de los 90. Sus líderes alertan sobre el aumento de los actos antisemitas en el país.

El año pasado este tipo de agresiones rozó las 1.800, lo cual representa un aumento del 20% con respecto al año anterior, según cifras de la policía.

El movimiento neonazi es el origen de buena parte de estos ataques, en un contexto de auge de la extrema derecha en Alemania, que quiere poner fin a la cultura del arrepentimiento nacional por los horrores perpetrados por el nazismo.

El atentado se produce después del asesinato en junio de Walter Luebcke, un político local favorable a los migrantes y miembro del partido de la canciller Angela Merkel, el CDU. El principal sospechoso es un miembro de un grupo neonazi. El ataque también recordó a las muertes de una decena de migrantes en Alemania, a manos de un grupúsculo neonazi llamado NSU, a partir del año 2000.