El independentismo catalán se pone a prueba con una gran manifestación

Dos años después del intento frustrado de independencia, los separatistas catalanes miden sus fuerzas este miércoles en una gran manifestación en Barcelona, a pocas semanas...
  • Una "Estelada", la bandera independentista catalana, ondea en Barcelona el 11 de septiembre de 2018, Día Nacional de Cataluña o "Diada"
Barcelona (AFP) |

Dos años después del intento frustrado de independencia, los separatistas catalanes miden sus fuerzas este miércoles en una gran manifestación en Barcelona, a pocas semanas de la sentencia judicial contra 12 de sus líderes.

La marcha es la octava organizada consecutivamente desde 2012 en ocasión de la Diada del 11 de septiembre, fiesta regional de Cataluña que recuerda la caída de Barcelona en 1714 ante las tropas del rey borbón Felipe V, durante la guerra de Sucesión española.

Con el lema "Objetivo independencia", la manifestación, que en años anteriores había superado el millón de participantes, comenzó a las 17H14 locales (15H14 GMT) en la plaza de España de Barcelona.

"Aunque los políticos estén desunidos, nosotros estamos aquí, preparados y juntos", dijo a la AFP al inicio del acto Lourdes Vilardaga, una maestra de 55 años.

"Todos sabemos que la república [catalana] no se hará en uno o dos días, esto no pasará. Y año a año tenemos que demostrar que estamos aquí, que podemos reivindicarnos y autoorganizarnos", añadió Rubén Sáez, un estudiante de 20 años que acudió con la bandera independentista de Cataluña atada al cuello, a modo de capa.

En un llamado a la unidad, los manifestantes tenían previsto formar una estrella gigante que "representa la pluralidad del independentismo en ponerse de acuerdo en un objetivo común", según la Asamblea Nacional Catalana (ANC), organizadora de la concentración.

Con el día dominado por la agenda independentista, los detractores se mantuvieron apartados de la jornada festiva, en la que los organizadores temen una caída de la participación respecto a años anteriores.

El último sondeo público del gobierno regional, en julio, mostró que un 48,3% de los encuestados no quería la independencia, frente a un 44% que sí la quiere.

Por ello, desde el Congreso español, el jefe de gobierno en funciones Pedro Sánchez deseó que "llegue un día en que la Diada sea la fiesta de todos los catalanes y no de una parte", los separatistas.

La manifestación es un termómetro del poder movilizador del independentismo para cuando en octubre se publique la sentencia contra los doce dirigentes juzgados este año en el Tribunal Supremo por el intento de secesión de 2017.

Algunos llevan casi dos años en prisión preventiva por presunta rebelión y se arriesgan a duras penas de cárcel. En el caso del principal acusado, el ex vicepresidente regional Oriol Junqueras, la fiscalía pide 25 años.

Los retratos de los presos eran omnipresentes en la manifestación, y uno de los lemas más presentes era el de "lo volveremos a hacer", refiriéndose al intento secesionista.

"Cualquier derecho que se nos niegue lo volveremos a ejercer, incluido el derecho a la autodeterminación", afirmó el presidente regional catalán, el separatista Quim Torra.

- Superar las divisiones -

"A las puertas de esta sentencia, es importante que se nos vea con fuerza y movilizados de manera masiva", dijo a la AFP Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC.

El ánimo es muy distinto al de octubre de 2017, cuando impulsaron un referéndum de autodeterminación ilegal, marcado por la violencia policial, y proclamaron una efímera república en esta región de 7,5 millones de habitantes.

Sus líderes están encarcelados o en el extranjero, como el expresidente Carles Puigdemont que, desde Bélgica, tuiteó: "Hoy volveremos a enseñar al mundo que persistimos a pesar de la represión".

Y las discrepancias se multiplican entre las dos formaciones separatistas que comparten el gobierno regional sobre cómo impulsar nuevamente la secesión.

Juntos por Cataluña, de Puigdemont y su sucesor Quim Torra, llama a la "confrontación" con Madrid si el Supremo emite una sentencia condenatoria. En cambio, el partido de Junqueras, Izquierda Republicana (ERC), apuesta por el diálogo con el gobierno socialista español.

Mientras tanto, las bases más radicales del separatismo se impacientan con la "inacción" de los actuales líderes catalanes, y este miércoles convocaron una protesta ante el Parlamento regional, llamando incluso a ocuparlo.

El vicepresidente regional Pere Aragonés, de ERC, dijo el martes que "cuanto más dura sea la condena (...) más necesidad de volver a encauzar políticamente este asunto".