La ONU y sus agencias piden tolerancia cero con mutilación genital femenina

El secretario general de la ONU, António Guterres, y varias agencias multilaterales enviaron hoy un mensaje de tolerancia cero con la mutilación genital femenina, con motivo del día mundial de rechazo a esta cruel práctica, que han sufrido más de 200 millones de mujeres y niñas en el mundo.

 

Guterres y organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaron que la mutilación genital, presente aún en treinta países de tres continentes, es una "grave violación a los derechos humanos".

Recordaron que la eliminación de esta práctica para 2030 forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

"Sin una actuación rápida y concertada, otros 68 millones de niñas podrían estar sujetas a la mutilación genital femenina hasta 2030", advirtió Guterres en una declaración.

"Hemos observado mejoras en muchos países con un fuerte compromiso político, pero este progreso no es suficiente para responder al crecimiento poblacional", agregó.

El secretario general de la ONU sostuvo que "ante la dignidad, salud y bienestar de millones de niñas no hay tiempo que perder" y recalcó que las Naciones Unidas y la Unión Europea (UE) luchan de forma conjunta para eliminar toda forma de violencia contra las mujeres a través de la iniciativa "Spotlight".

Por su parte, la OMS recordó que la mutilación genital femenina incluye procedimientos que "de forma intencionada alteran o causan heridas en los genitales femeninos por razones no médicas" y rechazó que pueda tener algún beneficio para la salud.

La portavoz de la OMS Fadéla Chaib desmintió en la rueda de prensa bisemanal de la ONU en Ginebra algunos de los mitos que rodean esta práctica.

Así, descartó que someterse a esta práctica sea una obligación religiosa, que mejore la fertilidad o que sea la única forma de ganarse el respeto como mujer.

Las directoras ejecutivas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), Natalia Kanem, y de Unicef, Henrietta Fore, exigieron en un comunicado conjunto la eliminación de esta lacra que consideran un "acto violento, cruel, y un obstáculo para el bienestar de las comunidades y las economías".

En este sentido sostuvieron que "las comunidades y países que hacen frente a esta práctica lesiva y se comprometen a cambiarla cosechan grandes beneficios".

"Las niñas que no son sometidas a esta práctica tienden a crecer más saludables y a tener hijos más sanos", explicaron.

En su mensaje destacaron que, desde 2008, más de 25 millones de personas en alrededor de 18.000 comunidades de quince países expresaron su rechazo a esta práctica. Detallaron que, a nivel global, su prevalencia se ha reducido en casi una cuarta parte desde el año 2000 aproximadamente.

"Si logramos aumentar la inversión y redoblar el compromiso político, al igual que una mayor participación comunitaria y mujeres y niñas más empoderadas, podemos ganar esta carrera" hacia la eliminación de la mutilación genital, manifestaron ambas directoras.

En Sudán, uno de los Estados con un índice más alto de mutilación genital femenina del mundo, una colectividad decidió seguir las recomendaciones de la OMS para abandonar esta práctica hace nueve años y, desde entonces, más de mil comunidades del país siguieron sus pasos, según esta organización.

"Isla Tuti en Sudán es un brillante ejemplo de cómo una comunidad puede iniciar y mantener los esfuerzos para acabar con la mutilación genital femenina", resaltó el responsable de la Unidad de Salud Femenina de la OMS en Sudán, Wisal Ahmed.

En ese país, un 87 % de mujeres entre 15 y 49 años sufrió este tipo de mutilación, la mayoría en su forma más severa, aunque los datos de la OMS indican que la práctica está disminuyendo entre las más jóvenes, ya que solo se ha practicado en un tercio de las niñas entre 0 y 14 años.

Para acabar con este problema, la OMS propone que los profesionales de la salud se adhieran a sus recomendaciones, que quienes practican la mutilación sean informados de los daños que provoca en las mujeres y que se eduque a las menores sobre los riesgos de esta intervención.

 

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