Tiempo de agitación

El país se mueve al filo de la navaja y también en la cuerda floja.

 

El zaperoco que trae la política doméstica y las investigaciones que hace la justicia se mezclan con los tiempos políticos y lo propio de las personas y grupos sobre los cuales pesan serias acusaciones de corrupción, enriquecimiento injustificado y blanqueo de capitales.

Estamos, no tengo dudas de ello, frente a un torbellino de insatisfacciones ciudadanas que podrían terminar en una crisis institucional si no se dan señales urgentes, de cambio.

 

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