La sal y la presión arterial

La sal, compuesta por cloro y sodio es una sustancia necesaria para la vida, pero el exceso de la misma puede causar daño a nuestra salud.  Todos los alimentos tienen, de forma natural, un contenido específico de sal y que varía de acuerdo al alimento.

 

Los riñones de algunas personas tienen dificultad en mantener un balance adecuado de sodio en el cuerpo, cuando ingieren excesos de sal.

Estas personas se conocen como sensibles a la sal.  A medida que este aumento de sodio asociado a la sal se acumula en el cuerpo, este se aferra al agua para diluir el sodio.  

La retención de agua y sal produce un aumento del volumen sanguíneo lo que puedo conducir a un aumento de la presión arterial. Al aumentar la presión arterial, se aumenta el trabajo del corazón y la presión sobre las arterias del cuerpo.

Con el tiempo, la elevación sostenida de la presión arterial puede producir daño en las arterias que a su vez sean la causa de las enfermedades cerebro vasculares (conocida como derrame), "ataques" cardíacos o insuficiencia cardíaca congestiva.

La presión arterial alta es una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, es el antecedentes más importante de las enfermedades vasculares cerebrales (65%) y contribuye de manera significativa al desarrollo de la mitad de las enfermedades del corazón en general.  

La mayoría del exceso de sodio dañino para el cuerpo proviene de los alimentos procesados. Simples cambios en nuestras dietas pueden producir una reducción importante del riesgo.  Estos cambios se centran en darle preferencia a la comida fresca, especialmente a las frutas y las verduras, las cuales tienen un menor contenido de sodio y un mayor contenido de potasio, el cual necesitamos para facilitar el control de la presión arterial. Por lo tanto, en general, añadir sal a la comida servida es perjudicial para la salud. 

Miguel Antonio Mayo Di Bello 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* El autor es médico y ministro de Salud.

 

Imprimir Correo electrónico

Notas relacionadas