La calumnia como arma

Como siempre hago, cada semana escucho los comentarios políticos de mi amigo y hermano Juan Carlos Tapia, quien ha logrado convertirse en punto de referencia en la temática nacional, haciendo críticas o resaltando actuaciones, pero siempre advirtiendo –en el caso de figuras del gobierno- que sus observaciones van dirigidas hacia el funcionario y no hacia la persona.

Tapia –reconozco- no se vale de las medias tintas o las indirectas. Va directo al tema y por ello goza del respeto de la comunidad nacional que no solo lo distingue con su audiencia, sino que igual admira su enjundia y valor.

En un país donde la grosería y el insulto parecieran ser el arma de algunos, él prefiere todo lo contrario.

Advierto que Juan Carlos no necesita que lo defiendan. Sabe hacerlo y cuando lo hace muestra que es inflexible con el necio y tolerante con el que sabe entender que se equivocó.

Por ello soy el primero en lamentar la forma solapada en que algunos se escudan cobardemente usando la figura de FRENADESO para atacarlo y esgrimir temas falsos que hace mucho fueron debidamente aclarados, e incluso, con sentencia contra un personaje al que se le demostró su calumnia.

Mi amigo Tapia, al igual que muchos otros, hemos lamentado le huelga del SUNTRAC argumentando situaciones reales, destacando el justo derecho que les corresponde a un salario digno, pero sin olvidar que no puede ser pan para hoy y hambre para mañana.

Que sus dirigentes así no lo entiendan, es otro problema.

Cada quién es dueño de escoger la soga con la que se quiere ahorcar.

Euclides Manuel Corro Rodríguez 
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* El autor es periodista.

 

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