Políticos, huérfanos de la oratoria

Es evidente que algunos políticos tienen deficiencias al comunicar, por esto contar con un asesor que ayude a elaborar discursos que enciendan las redes más que por morbo se hace urgente.

Se ha preguntando: ¿Cuántos practican antes de disertar?, es probable que pocos, pero este arte requiere preparación para evitar incidencias como las que citaré: En un arranque de sinceridad el diputado Gabriel Soto dijo: “Probablemente no llegué a esta curul con honestidad debida.

Yo tuve que engañar tal vez a muchas personas para lograr ese voto, pero es el sistema”. El director del IDAAN, Juan Felipe de la iglesia, señaló: “Tenemos una epidemia de piscinas en barrios marginales”.

Las frases en Twitter, también hay que cuidarlas por ser una extensión de nuestra vida diaria; como esta: “Todos mis hijos tienen ya camisa del mundial. El que no le guste que no la compre, que vaya a mamar”.

Exviceministro Iván Zarak. El esquema del discurso oral básico tiene: Conexión emocional, llamados de atención, desarrolla claramente un mensaje principal y otros complementarios. Hay funcionarios que no pueden hilar ideas coherentemente, no cuidan el lenguaje corporal y la dicción parece estar vacaciones. Finalizo invitando a replantearse el objetivo del habla, porque hay aspectos que se pueden pulir, pero lo que es imperdonable es exteriorizar el clasismo más cuando se ostenta un cargo público.

* La autora es periodista especialista en comunicación política.

Guadalupe Castillero
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