Barrios inseguros

Algo está fallando en el programa Barrios Seguros. Los delitos cometidos por menores aumentan, así como la violencia. El plan dirigido a que los jóvenes abandonen las bandas se fundamenta en el dinero y no en la meritocracia.

Y tal como las becas universales no mejoran la educación, esta medida no resuelve la delincuencia. La génesis del problema no está siendo atacada.

El contexto en el que se desarrolla el joven es de escasa o ausente educación, salud, oportunidades de empleo, pocos espacios para la cultura y el deporte; pero principalmente por la desintegración familiar.

Estos programas de asistencia son curitas que apenas cubren las grandes heridas de la sociedad. El problema se está escapando de las manos del Estado. Pero modelos para imitar y combatir la delincuencia existen.

El más socorrido es el de Singapur que pasó de la violencia a la prosperidad. Buena parte del éxito de este país descansa en la educación, en la certeza de castigo y en los cambios constitucionales.

Más claro que el agua de la tinaja. La escuela es importante, pero los valores, la educación integral del individuo se aprenden en el hogar, sino allí, sus carencias las suplirán las pandillas.

* La autora es comunicadora social

 

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