Los famosos resaltos

Sin control alguno y sin mayores explicaciones, muchas calles importantes en nuestra ciudad se han convertido en una verdadera “selva de resaltos”, que al no ser el resultado de un estudio serio, se traducen en atentado contra la libre circulación, incluyendo los costosos daños mecánicos que sufren los vehículos.

Me gustaría entender que la justificación para este abuso es que algunos conductores piensan que las calles son pistas de carrera donde en forma desaforada conducen provocando accidentes y daños a inocentes.

Esta sería una buena excusa. Sin embargo, no es lógico ni legal que por culpa de unos cuantos, el resto de los ciudadanos que sí cumplimos con las leyes del tránsito estemos sometidos a una tortura que acaba además, con los cabales y la tranquilidad mental de una gran mayoría de conductores.

Lo más grave, es que en áreas, por ejemplo en Chanis y en las vías que llevan al Corredor Sur, a algún “inteligente” se le ocurrió colocar “grandes masas” de asfalto que son un verdadero reto propio para escaladores profesionales. Y de verdad que no es una broma.

El que quiera confirmarlo que vaya y se encontrará cada veinte metro con estas “lomas”, y como si no fuera poco, acompañadas entre una y otras con cordones de cemento que no son “resaltos” sino prácticamente bordes acera.

Por supuesto que es evidente que a ninguna autoridad le interesa poner orden en esta anomalía. Hemos llegado a extremos de que en la exagerada fiesta de adoquines del señor alcalde capitalino, en la Vía Argentina, saliendo a la Universidad de Panamá, hay un tramo con una absurda loma de subida y otra de bajada.

Ojalá que comencemos a poner orden en este desajuste donde a cualquiera se le ocurre instalar estos gigantescos resaltos que dejaron hace mucho de ser “policías muertos”, para convertirse en “brigadieres difuntos”.

* El autor es periodista.

 

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