Regresarían a los campos de algodón

Era el año 1863 cuando, mediante la emancipación promulgada por el presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, se declaraba la libertad de todos los esclavos y desde tiempos inmemorables el concepto funcional de la mujer se suscribía principalmente a la obediencia de su papel cohesionador al interior del hogar.

No es hasta 1910 que se le permite educación universitaria y hasta los años 50 cuando puede votar. Imaginan nuestra sociedad actual sin damas preparadas académicamente y sin derecho a votar, pues hace un poco más de medio siglo esto era una realidad que a esfuerzo se logró revocar.

Sin intención de hacer juicios sobre posiciones políticas, eclesiásticas o cualquiera que sea, quiero hacer un llamado a la tolerancia, al sano diálogo y al establecimiento de acuerdos que demuestren la cordura que debemos tener como miembros de la sociedad.

La unión legal de personas del mismo sexo, más que un tema bíblico, es un ejercicio contractual, de entendimiento y convivencia, en nuestra seudo-sociedad civilizada debemos observarlo con respeto, de quienes lo promueven y detractan, por el bien común y por el sentido evolutivo. No podemos manejar sin ver los retrovisores y si no los vemos quizás regresarían los esclavos a los campos de algodón.
* El autor es asesor de comunicaciones.

Michael Caballero
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