Dr. Hugo Spadafora: ¡Su último combate! La dolorosa noticia y mi actuación

“El escándalo Irán- Contras”, esas conjuras no sólo criminales sino amorales, tan ignoradas por las mayorías de nacionales, ofrecen hoy en la Web, las contraseñas de la desaparición forzada del médico.

Desde el centro imperial con sede en Washington se ofreció, a espaldas de su Congreso, el visto bueno para que Noriega y generales de Honduras y El Salvador, y mafias cubanas en el exilio, pasaran miles y miles de toneladas de cocaína y crack hacia Estados Unidos, con los ojos de los agentes de Migración y Aduanas tapados y con la alianza de los capos colombianos.

¿Por qué semejante amoralidad? Porque de esas drogas tal vez el 51% de las ganancias iría a la Operación Clandestina “La Contra”. Noriega fue designado como una especie de Gerente General en Centro América- y coordinaba buena parte de la trama ¿En qué consistía y por qué se ordenó?... El Senado de esa nación- con presión de los Demócratas, prohibió dar un solo dólar más de la caja oficial para derrocar gobiernos o asesinar líderes contrarios.

George W. Bush padre, desde la Vicepresidencia controlaba todos los estamentos de Seguridad. Había sido, como hoy lo es Putin en Rusia desde la KGB, el modernizador e ideólogo de la nueva CIA. Una legión de mercenarios nicaragüenses, ex guardias somocistas-  debían derrocar al gobierno Sandinista de los Ortega- que aun gobierna Nicaragua muerto de risa.

Los Mercenarios pelean por dólares, sin pasión ni convencimiento. La plata de salarios, la compra de armas en países orientales para despistar, el pago a pilotos e informantes, etc., se sacaría de la venta de la  cocaína y el crack (para negros y latinos pobres) en la propia panza de esa nación, destruyendo oficialmente millones de neuronas.

Si entraban enormes cantidades de cocaína colombiana, peruana y boliviana a Estados Unidos, “esta vez que pagarán un alto peaje”. Bush engañaba a su Senado y autorizó un Crimen de Lesa Humanidad contra sus propios ciudadanos. Solo al final del final,  reconocen “sus errores”.

Como chivos expiatorios destituyen sin un solo día de cárcel a varios de sus altos funcionarios, incluyendo al Secretario de Defensa Caspar Weinberguer y al Vicealmirante John Poindetexter Jefe de Seguridad Nacional, los que habían comisionado a un Teniente Coronel de los Marines,  Oliver North, como coordinador general de esa turbia operación encubierta en base a drogas y armas clandestinas.

Los mercenarios, nicaragüenses en su gran mayoría, fueron dotados de fusiles AK 47, de fabricación soviética, y Lanza cohetes RPG-7 de origen chino, además de otras de factura checas; todo para esconder que la salsa se preparó en la Casa Blanca. Veremos que estos vericuetos tuvieron que ver con lo de Hugo.

Spadafora se lanza a otra de sus cruzadas solidarias en el exterior, esta vez desde el Frente Sur en Nicaragua, que apoyaba inicialmente a Sandinistas junto al célebre Comandante Cero Edén Pastora; luego se desengaña y los combate ¡Descubrió el vínculo de Noriega en todo esto! Tales hechos no se conocen casi en Panamá y es obligante repasarlos si deseamos correr el telón de muchas situaciones en Centroamérica y en Panamá, sobre todo para contestarnos la interrogante:- ¿Por qué si luego de nuestras denuncias de junio de 1987, hubo tantas marchas multitudinarias contra Noriega y sus fechorías, y hasta Susan Davis, la mimada hija del Embajador  Arthur Davis, era una de las que más participaban, la Casa Blanca no movía un dedo? La respuesta se sabe mejor  hoy: Noriega era socio geopolítico de Bush padre; y entre socios solo hay pugnas si hay riñas íntimas entre ellos. 

Ambos se divorciaron del todo solo a fines de 1989, luego de media docena de visitas acarameladas de nada menos que de Michael Kozak  un Subsecretario de Estado, quién llegó al país a rogarle reiteradamente a su súper - espía leal que renunciara, aceptara irse a Europa vía España y tomara todo su patrimonio y se  le quitaría el Indictment con el cual lo amenazaban Fiscales en Florida, con cargos de narcotráfico.

Antes de la Invasión, el Mayor Moisés Giroldi y sus compañeros de infortunio,  creyeron en las promesas del astuto diplomático acreditado aquí y experto en golpes de Estado John Francis Maisto, graduado con honores en el derrocamiento en Filipinas de Ferdinand Marcos, y comisionado en Panamá para  sacar a Noriega pero “con vaselina”. Fue un ideólogo de la Cruzada Civilista que realmente se forma por nuestros actos temerarios. 

En el caso de Giroldi y su grupo, creyeron que el visto bueno del gringo “de que si arrestaban a Noriega en la Comandancia, el Comando Sur, con su sede a 300 metros lineales del cuartel, enviarían soldados a capturarlo y llevárselo” ¡Ilusión fatal de esos muchachos, con nula experiencia política! Las potencias solo apoyan batallas ajenas ya ganadas, no si fallan. Pagaron con sus vidas su ingenuidad. En mi caso, supe a tiempo que lo mío no podía ser dentro de cuarteles; no tenía el control de los hierros. *Busque el lunes la cuarta entrega.

 

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