A cada puerco le llega su San Martín

Sófocles sentenció que era imposible conocer el alma y el pensamiento de ningún hombre hasta que no se haya visto en la aplicación de las leyes y en el ejercicio del poder.Hay más de un botón de muestra que atestigua la degradación de quienes, en lo público y privado, desmitifican el concepto de servir, rebasando el límite de lo soportable.La democracia está bajo fuego en este escenario de impunidad.

Los remedios en manos de los enfermos, que en su desvarío viven en tinieblas, nos apremian a buscar la luz. ¿Cómo? Venciendo la apatía, pasando de la queja a la acción, empoderándonos y reclamando nuestros derechos. Semilla que vemos germinar en las redes y en las calles.

 

Aunque en ocasiones me invada la indignación y - como el personaje Creonte, de Sófocles - quiera ver a estos personajes como “pasto a la voracidad de las aves y de los perros”. Mi lado humano se impone, confiando en que prevalezcan los valores, porque como decía Lincon “no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo", y según el refranero popular a cada puerco le llega su San Martín.*Comunicadora Social.

 

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