Tráfico millonario

Lo que pierde Panamá producto del fracaso en su política vial es inconmensurable. Cargas que no llegan a tiempo a sus destinos, trabajadores que marcan con retraso sus llegadas al puesto de trabajo, citas o reuniones aplazadas por la compleja tarea de tener que sortear el tráfico, en fin, el cálculo de todo aquello es excesivo.

 

Pierde además el individuo la calidad de vida necesaria para mantener saludable su ánimo y despierto su deseo de ambicionar mejores perspecticas para su futuro. Frustrado el sector comercial y disminuido el carácter del trabajador por largas y tediosas horas sobre la vía, la producción del país se enfrenta hacia un nuevo agente cancerígeno, responsable de los números rojos.

 

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