EDITORIAL: El manejo responsable del agua

  • Canal de Panamá

 Algún día el manejo irresponsable de nuestros recursos naturales iba a terminar por pasarnos factura. Bendecidos como pocos con agua en abundancia, hoy encaramos el desafío de asegurar su suministro tanto para la población como para el funcionamiento de nuestro activo más estratégico: el Canal de Panamá.  

Lo que creíamos infinito e inagotable, lo deterioramos en grado de recuperación improbable con la devastación desaforada de bosques y selvas, la contaminación criminal de ríos y quebradas con desechos industriales, y el vertimiento de basuras en cuanto cauce de agua se nos atraviese en el camino.

Ha sido nuestra contribución indolente al calentamiento global, al tiempo que derrochamos lo que ya comienza a hacernos falta y a poner en peligro nuestras posibilidades de alcanzar todo desarrollo que nos propongamos.

Cuando avanza el siglo XX, cada vez son más probables las guerras por el agua, que hace décadas eran vistas como cosa de ciencia ficción.

En tiempo relativamente breve la escasez de agua puede ser una realidad dramática para nuestro país, si la búsqueda de las respuestas para ello no se convierte hoy mismo en una verdadera prioridad de Estado.

Prioridad a la vez hecha compromiso en la conciencia de todos los panameños; antes de que solo nos quede lamentarnos.