EDITORIAL : Rendición de cuentas y transparencia

  • Palacio de las Garzas

 Además de democratizar la información al ponerla al alcance de prácticamente todos los ciudadanos, las redes sociales se han convertido en un instrumento eficaz de auditoria pública sobre la gestión de gobiernos y autoridades.

Los tiempos en que el manejo de los asuntos oficiales era objeto de la reserva más estricta – o del ocultamiento más perverso- son cosa del pasado cuando la transparencia y la rendición de cuentas han dejado de ser una concesión gratuita para transformarse en obligación de quienes sirven al Estado.

Si bien puede cuestionárseles cuando sirven a propósitos aviesos o criminales, dichas redes instrumentan la presión social necesaria para hacer revertir decisiones equivocadas, arbitrarias o ajenas al interés común de la sociedad, ya que además extienden su convocatoria a los distintos y diversos medios de comunicación, conformando, en poco tiempo, un rechazo contundente a las medidas aludidas.

Es lo visto con la corrección hecha por el Ejecutivo en la resolución que equiparaba títulos y experiencia para determinados cargos, y el anuncio del alcalde de Colón de pedir la derogación del acuerdo mediante el cual se hacen ajustes a los gastos de representación en su comuna.

Demostraciones claras del poder de la voz ciudadana; cuando se expresa y se hace sentir.